Sexo Gratis   Fotos Porno   Videos Porno   Foro XXX   Relatos Porno
Relatos Porno de PeterPaulXXX.com
SECCIONES
 Inicio
 Los + leidos
 Los + calificados
 Los + recientes
 Encuestas

AUTORES
 Publica tu relato
 Date de alta
 ¿Olvidaste tus datos?

TIPOS DE RELATOS
 Familiares
 Fantasticos
 Fetichismo
 Maduritas
 Manga-Hentai
 Masturbarse
 Orgias y Trios
 Porno Eroticos
 Sadomasoquismo
 Sexo Gay
 Sexo Lesbico
 Transexuales
 Voyeaur
 Zoofilia
 Todas las categoria...

OCIO
 Foro de Contaxtos
 Chat Online

LISTA DE CORREO
Suscribete a nuestra lista


INFO
 Faq y Dudas
 Sobre la web
 Privacidad/Legal
 Contactar webmaster
Si este relato es ILEGAL, reportalo a los administradores: Pinchando Aqui
Incluya el Titulo del Relato en su mensaje para que podamos revisarlo
Relato enviado por:
caneque
Calificación del Relato
Lecturas
7671
Enviado el:
2003-09-09
 Español Orgias y Trios Porno Eroticos
Laura Iii

Resumen:
Laura se enfrenta a todos sus miedos, a sus peores pesadillas, un hombre de color.


- Espero que guardes energías muñeca.

La atronadora voz del amigo de Luis, el hombre que había pronunciado las últimas palabras que aun reverberaban sobre la estancia, me sorprendió; hasta estos momentos Marcos había permanecido en un discreto segundo plano, camuflado en la penumbra de la habitación, tan solo ejerciendo de cauteloso y silente voyeur.

Aquel hombre era de elevada estatura mulato y de ojos oscuros, algo lóbregos y tenebrosos, dotado de una complexión bastante fibrosa, se le marcaban con meridiana claridad todos los abdominales y sus pectorales asemejaban ser de acero, sus brazos tenían un grosor casi superior al de mis muslos marcándosele notoriamente las venas sobre sus bíceps. Era dueño de una voz ronca, muy masculina, y era muy poco velludo, detalle este que pude apreciar por completo porque... se encontraba totalmente desnudo. Una voz dentro de mi subconsciente me decía: "no mires ahí, por favor no mires ahí", pero por más que trataba de no apartar la vista de sus penetrantes ojos, los míos fueron cayendo lentamente, pero sin remisión alguna, hasta su aparato sexual...

... Con dificultad trague saliva, asombroso, la visión de su miembro me había dejado totalmente boquiabierta, paralizada, con la garganta reseca y me temo que con una mezcla de miedo y sicalíptica malicia reflejada en mi rostro, Dios mío, daba la impresión de ser del tamaño de un tronco de leña, parecía una boa de tan gruesa y larga que era. Pese a todo lo que más me aterraba de aquella verga no era su grosor, era su longitud; aunque no se encontraba totalmente erecta ya se igualaba en tamaño al miembro de Luis en su máxima expresión. Presentía que Marcos, después de haber observado el fastuoso espectáculo carnal que Luis y yo misma le habíamos brindado momentos antes, también querría hacerme el amor; me sobresalte, pensé que mi vagina no sería capaz de adaptarse a algo tan largo y que Marcos podría desgarrar muy fácilmente alguno de mis órganos internos.

Pese al espanto inicial mi atónita mirada no podía apartarse de aquella extraña maravilla de la naturaleza me tenia hipnotizada, se le marcaban las venas de la polla de una manera descomunal y el glande, grande como una manzana, estaba totalmente desnudo y poseía un brillo, una consistencia y una textura muy tentadora. Era impresionante, aquel instrumento no podía ser llamado solamente pene, ese nombre se le quedaba muy corto, nunca jamás había visto un miembro de esa magnitud y menos acompañado de unos testículos como aquellos, eran muy gordos, casi del tamaño de pelotas de tenis y apenas tenían pelo a su alrededor con lo que su volumen se veía sobredimensionado....

- Sorprendida ¿verdad? Susurró con su voz ronca mientras manoseaba ligeramente mi trasero. Te voy a enseñar lo que son 35 centímetros de carne en plena acción cordera mía.

Mi ser no salía del asombro en el cual estaba sumido tras la visión del gigantesco miembro de Marcos, tan solo podía mirarle embobada, alucinada, embelesada, el tremendo grosor y la desorbitada longitud de su verga, me parecía imposible que pudiera existir algo semejante.

Él mientras tanto no perdía el tiempo, recorría lascivamente toda la superficie de mi cuerpo con la mirada. Su sonrisa delataba que se encontraba muy complacido de lo que veía ante él, del bombón que se encontraba postrado en aquel destartalado y crujiente catre; mientras su ojos se recreaban con el examen al que sometían a mi níveo cuerpo, se notaba claramente la satisfacción que yo le proporcionaba a su mirada a la par que este deleite se reflejaba sobre su pene el cual iba poco a poco abultándose, engrosando su volumen y alcanzando una ligera posición eréctil que me enajenaba la razón y aturdía mis pensamientos embotándolos de tal forma que los impedía progresar dentro de mi cerebro.

Muy tranquilamente y sin dejar de observar libidinosamente mi figura Marcos deposito su inmenso corpachón sobre el pequeño sofá tapizado en cuero negro, único y extraño punto de lujo dentro de toda la estancia, haciéndole crujir bajo su más que considerable peso.

- Ven aquí muñequita mía, dijo dándose unas palmadas sobre sus muslos, siéntate encima de mí, y siente cómo te empalo, siente como te atravieso el útero, me apuntó Marcos tras lo cual estallo en su garganta una risotada atronadora que llenó por completo la habitación.

A Luis siempre le había deseado, desde muy niña siempre le había amado, desde que tenía conciencia de mi ser había anhelado entregarle mi cuerpo, mi virginidad y todo mi amor, por tanto para mí el acto anterior había significado el cenit de todos mis deseos sexuales, la culminación de todos mis anhelos; dentro de mí sabía que jamás rechazaría la llamada de su piel; pero en modo alguno esperaba lo de Marcos, no me encontraba preparada para semejante enfrentamiento.

- No, por favor no, es demasiado grande, grite entre unos inminentes sollozos, sabiendo que jamás podría sobrevivir a una incursión dentro de mi cuerpo de semejante verga.

En realidad Laura ni siquiera se pregunto si los dos hombres podían oír el sonido de su voz o no. A pesar de sus palabras su subyugada mirada no se apartaba ni un solo instante de la pija de Marcos cuyas dimensiones asustaban, increíblemente gruesa y larga, con las venas como gruesos cordones sobresaliendo a todo lo largo y ancho de su miembro; tampoco podía dejar de pensar en la dureza de semejante miembro pero Laura apostaba que podría llegar a ser similar al de una viga de acero.

Ante la negativa de Laura a autoinmolarse, a entregar voluntariamente su cuerpo ante aquel mulatón y ante la perdida de la erección de este último debido a la falta de cooperación de Laura Marcos decidió que como Mahoma no iba a la montaña la montaña debía ir hasta Mahoma; Lentamente se levanto del sofá, se acercó a la cama con el gordo pene danzando entre sus piernas, con lánguida parsimonia se acerco al palpitante cuerpecillo de Laura, se acostó a su vera, el cuerpo blanco de la fémina resaltaba ante el fulgente color moreno de la piel mulata, Marcos poso una de sus manos sobre el vientre de Laura, negro sobre blanco, y sin despegar la mano de su cuerpo la fue desplazando, acariciando con laxitud la tersa y juvenil tripita de Laura, mientras, simultáneamente le lamió la boca brevemente con la lengua, nada despreciable por cierto; todo en él parecía ser de tamaño desproporcionado.

- ¿Qué tal, preciosa, seguís con ganas?

Descubrí, desconsoladamente, que Marcos no se detendría ante mis patentes negativas, descubrí que el encuentro sexual con Luis tan solo había sido una especie de pequeño precalentamiento, una sesión de practicas con vistas a preparar mi cuerpo para el gran acontecimiento, para la gran prueba...

... Con sus dos poderosas manos me agarro suavemente de la barbilla, con una extraña delicadeza para el tamaño de sus dedos, mi cabeza prácticamente desaparecía en el cuenco formado por las oscuras palmas de sus manos, aun puedo sentir su almizcleño perfume, su cálida piel rozar mi rostro, dirigiendo mi mirada hasta sus umbríos ojos negros, guiándola hasta su tranquila e insinuante mirada, me susurro:

- Cálmate, no pienses en dónde estás nena, aplaca tus lloros, sólo concéntrate en lo que estás sintiendo en cada momento, goza de tu ser. No pretendo lastimarte, no quiero hacerte ningún daño, tan solo quiero que disfrutes. No te asustes por el tamaño de mi miembro, te acostumbraras a él y te dará muchísimo placer . Estás hecha un manojito de nervios, y no hay nada peor que eso, para cuando logres calmarte estarás agotada y te dolerá todo el cuerpo.... voy a hacer que te relajes...

Dichas estas convincentes y tranquilizadoras palabras poso sus labios sobre mi delicado cuello y comenzó a besarlo muy tiernamente, comenzó a lamer mi sudor, fue bajando muy despacito jugando con su lengua, saboreándome, hasta que recaló en mis pechos... por mi cabeza rondaban miles de ideas contradictorias, deseo sexual y voluntad de fuga, mis tetas ya se encontraban bastante duras, estaban en tensión, durísimas, empezó a pasar su lengua por encima de ellas rodeándolas sutilmente, mis pezones empezaban a ponerse de punta y sentía su boca, cálida y húmeda, acercarse peligrosamente a mis rosados botoncitos, apreso uno de ellos con sus labios, succionándolo mmmm, logre reprimir un gemido, lamiéndolo con su áspera lengua aghhhh, este ya no pude sofocarlo y Marcos me miro complacido de que el trabajo de su lengua estuviera dando los frutos deseados; me excitaba el sonido de sus lametones, el chasquear de su lengua contra mis tetas de la lasciva fricción contra mi ser; yo le aferraba la cabeza con fuerza y le apretaba contra mi pecho reteniendo su atención sobre mis pezones, en esos momentos me desvivía por obtener las máximas sensaciones de su candente contacto contra mis senos.

Dejo de lamerme las tetas e hizo aterrizar sus labios sobre mi cuello para volver a besármelo, ascender hasta mi mentón... en ese momento Marcos se apodero de mi cabeza rodeándome la nuca con sus manos, atrayendo mi adolescente rostro hacia el suyo, mi respuesta natural fue la de enfrentar mi boca con la suya, sus labios acercándose a los míos, sintiendo su aliento sobre mis comisuras, hasta que... sin saber como, estos se fusionaron en un fantástico ósculo...

... Yo temblaba de deseo, … sus tibios labios comenzaron un beso sostenido, firme, húmedo, dulce, me besó explorando con su lengua cada rincón de mi boca, largamente sin prisas tomándose el tiempo necesario para dejar la más acarameladas improntas en cada una de mis papilas gustativas....… mientras mis brazos, que hasta entonces permanecían rígidos a ambos lados de mi cuerpo, se relajaron por completo, cobraron vida propia, baje mi mano hasta llegar a su sexo y asirlo con fuerza.... estaba inhumanamente duro!! durísimo, como una autentica piedra, al tacto se le notaban las gruesas venas palpitar llenas de vida, y tenia la puntita húmeda, el me miró y sonrió, empezó a acariciar ligeramente mis pechos con sus manos, jugando con mi sedosa piel, rozándome tenuemente con la yema de sus dedos para posteriormente posar el dorso de sus manos sobre ellos, me encantaba como lo hacía.... tan solo rozándolos mmmm.... con una maravillosa y sorprendente delicadeza, electrizando mis pezones, provocándome miles de placenteras sensaciones naciendo de mi pecho, manando de mis pezones, sumiéndome en una gratísima semiinconsciencia...

... mis tetas se tornaron duras como rocas, notando la dulce humedad de su vivaracha lengua, viviendo las caricias de sus hábiles manos. Cerré los ojos, me concentré en las sensaciones procedentes de mis pechos y suspiré débilmente sin poder contenerme, mientras, yo seguía acariciando sus ciclópeos atributos, acariciando su duro culito, sintiendo la firmeza de cada uno de sus poderosos músculos, abrazando las vigorosas espaldas de Marcos, recorriendo sus hercúleos hombros.

Siguió besándome en la boca hasta conseguir que un puente de saliva encadenase mágicamente nuestras lenguas, uniéndolas con un jugoso y placentero lazo; reanudó su viaje alrededor de mi cuerpo bajando poco a poco por mi ya ardiente y ensalivado cuello, dándome pequeñas dentelladas, sutiles mordiscos sobre mi yugular como si intentara emular a Drácula. Yo estaba muy excitada por lo que, cuando regreso a la altura mi pecho, mi respiración se volvió a entrecortar, mientras yo acariciaba su espalda con una mano y trataba de masturbarle con la otra. Desasiéndose de mi abrazo se alejo un momento de mi alcance y me dijo:

- Déjame que te haga gozar reina mía.

Sus palabras, que acallaban todo remordimiento dentro de mi mente, dejaron en su boca una sutil sonrisa y en mi vientre un inesperado cosquilleo… yo extiendo mi mano derecha hacia su cabeza y le acaricio sus cabellos, el apoya su mano sobre la mía haciendo una suave presión que inicia un movimiento en el cual mi temblorosa mano izquierda guiada por la suya recorre su muslo lentamente desde la rodilla hacia arriba, hasta el centro de su poder… su brazo derecho me estrecha fuertemente contra él, uniendo nuestros cuerpos en un confortable y epicúreo abrazo.

Todo mi cuerpo percibía su humanidad, el cálido contacto de la dermis de Marcos rozándose completamente contra mi cuerpo. Mis piernas se encontraban muy abiertas ofreciendo toda la sensualidad de mi ingle rozando contra su ardiente sexo… sentía su grandísima y ardiente verga posada en toda mi tripita… sus piernas enredarse entre las mías… el placer provocado por todo ese contacto era sublime, mi temperatura corporal se incrementaba segundo a segundo…

Mi brazo izquierdo quedó aprisionado entre los dos enmarañados cuerpos. Su boca no descansaba ni un segundo volviendo a deslizarse por mi sensibilizado cuello, besándolo, castigándolo con un suave mordisqueo… besaba y mordía el lóbulo de mi oreja, su tibia lengua acariciaba, lamía, chupaba las distintas partes de mi oreja produciéndome un hormigueo a lo largo y ancho de todo mi ser… mientras su mano derecha acariciaba mi espalda tratando de hacerme sentir toda la fuerza de su brazo, intentó levantar mi cuerpo desde mi culo para tener más espacio para tocarlo… su herramienta enjaulada entre nuestros dos abdómenes sentía el placer de los movimientos ondulantes que el cuerpo de Marcos dibujaba sobre el mío en búsqueda de más roce, más placer, más excitación… llego al punto en el que creo que se sintió demasiado excitado, tanto que decidió darse un pequeño respiro, y dármelo también a mí ¿o quizás no?, me volvió a depositar suavemente sobre el catre.

Aún con la respiración entrecortada por el nivel de sobreexcitación alcanzada siento que su mano roza mi pierna y que esta queda quieta entre sus muslos y los míos, sentía nítidamente la tibieza de su mano adentrándose en mi piel, cada arruguita de su palma, incluso el dibujo de todas sus huellas dactilares, toda la sensibilidad de mi cuerpo estaba concentrada ahí, la receptividad de mis centros neuronales se desplazo hasta el punto de unión entre su cuerpo y el mío. Era como un punto de irradiación desde donde la excitación emanaba, desde donde se emitían las olas de placer que más tarde se extendían por todas las células de mi cuerpo.

En un movimiento casi imperceptible su mano asciende quedándose sobre mi muslo izquierdo. A pesar de mis ansias de conseguir un mayor contacto de su piel contra la mía mi timidez y mi inexperiencia no me permitían reaccionar ante las inesperadas y sabrosas caricias de Marcos.

Laura se enfrentaba a una gran dicotomía de los sentimientos, una parte de su personalidad quería huir de allí lo antes posible, la más sensata, la otra, la parte más irreflexiva e impetuosa de Laura quería experimentar todas las sensaciones existentes, deseaba exprimir la vida y sacarle el máximo jugo posible. Marcos, mucho más sabio en estos menesteres que la inexperta Laura, no le daba la más mínima oportunidad a la mitad sensata para pensar en lo que estaba sucediendo, no dejaba ningún resquicio para que intentará imponerse al segmento más carnal de Laura.

Marcos agacho su cabeza hasta que sus manos se posaron sobre mi pubis, sentía su lengua demasiado cerca de mi ya fatigado clítoris, su aliento abasteciendo de calor a toda mi entrepierna, su inquietante presencia tan cerca de mi centro sensorial embriagaba mi juicio. Por sorpresa Marcos pegó un brusco lametón a mi chochito que me hizo gritar por lo inesperado de su acción, pero fundamentalmente, me hizo gruñir de genuino placer, su lengua siguió lamiéndome, abarcaba la totalidad de mis aun cerraditos labios vaginales obsequiándome con el más placentero de los masajes... ufffffff que gustazo... su lengua separaba mis labios intentando adentrarse en el interior de mi jugosa vagina mmmm...

... Coloco uno de sus gruesos dedos entre mis sellados labios vaginales, los acariciaba, los separaba, los excitaba estimulándome la entrada de mi vagina, hasta que decidió dar el gran paso: comenzó a penetrarme con su dedo índice, mi increíble lubricación, debida a mi anterior encuentro con Luis y a la maestría demostrada por Marcos en sus caricias, facilito en gran manera su incursión ahhhh, su dedo perdiéndose en el interior de mi cueva, sentía su contacto contra mi epitelio vaginal mientras notaba el resto de su mano en la entrada de mi candente abertura vertical haciendo tope contra mi vulva, al tiempo su boca besaba mi intimidad buscando mi clítoris con sus labios y su lengua intentando que yo perdiera la escasa capacidad de raciocinio que aún me restaba. Yo me mordía mis labios, perdida en el placer que sentía, ahogada por los gritos de placer que emitían mis cuerdas vocales, agarrando con fuerza la almohada sobre la que descansaba mi cabeza, y gimiendo sin descanso, empujando mis caderas hacia arriba para sentir más más y más ese dedo mágico mmmmmmm...

... Marcos termino por descubrir mi extasiado clítoris, lo apresó entre sus labios, tiró de él suavemente, lamiéndolo sin ninguna prisa, chupándolo, bañándolo con su saliba, mientras su dedo retozaba dentro de mi coño con idéntica lentitud. Me volvía loca, era increíble cómo sabía complacerme: Síííííííííí, ...... sigueeeee asiiiiií... Laura gemía descontroladamente de placer.

Sentí su mano ascender desde mi abdomen, acariciar mi pecho, masajear con cariño mis tetillas, subir mi nivel de ardor hasta el infinito… y con su boca tibia besar mis pechos… mordía muy tiernamente mis pezones... yo sentía que mi cuerpo estallaba de placer, mis oídos zumbaban de la calentura, mi vista se nublaba y un titánico hormigueo procedente de mi coño recorría sin tregua ni piedad mis extremidades ............ mmmmmmaghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

... Aún recuerdo ese dulce zumbido...

Quede aletargada sobre la cama, desvanecida, sin fuerzas, mis carnes sumidas en un océano de sacudidas orgasmicas, empapada, completamente bañada en sudor, medio drogada por el cúmulo de sensaciones experimentadas. Había disfrutado este orgasmo absolutamente con todos mis sentidos; una vez recuperado el resuello, el sentido de la vista y el control de mis brazos note como Marcos seguía mordiéndome sin descanso, chupándome, acariciándome, provocando las más dulces sensaciones que una mujer pueda sentir tras el increíble clímax que había atravesado mi cuerpo de parte a parte; hasta que con mi mano derecha comencé a acariciar su espalda, su cintura… él besaba mi cuello, mi oreja mmmm… besaba mi boca y sentía un sabor dulce, tibio, amable, húmedo internándose en mi boca… su mano derecha aprisionando la mía contra su pija…dura… su colosal verga en ristre, ya erecta al máximo preparada para la batalla.

Casi inmediatamente Laura sintió una necesidad infinita de tenerla adentro, el miedo al dolor, el miedo a luchar contra semejante aparato… la detenían, pero la calentura y la pasión le hicieron perder en gran parte el temor a semejante contienda… situó sus dos pequeñas manos alrededor de aquella gran espada mágica y, muy inocentemente, trato de masturbarla, intentando devolver parte del placer que Marcos la había proporcionado hacía unos breves momentos, corriendo su prepucio hacia atrás volviendo a dejar al descubierto su inmenso glande mojado por el líquido preseminal que ya salía por el orificio de su verga.

- Me muero de deseo por meterte la pija en ese conejito tan lindo que tienes. Fue la contundente respuesta de Marcos a la inexperta paja de Laura y a la traviesa mirada con la que le había obsequiado durante su clímax.

Laura podía observar como la verga de Marcos cada vez se agrandaba más y más por momentos ante su atónita y extasiada mirada, sus delicadas manitas ya no eran capaces de abarcar el tremendo pistón de carne de su amante, ella continuaba recorriendo la increíble longitud de aquel negro bastón, maravillándose de su tacto, de su agradable y cálida textura, acariciándolo arriba y abajo, masajeándolo con cuidado, como si temiera despertar a semejante bestia.

Asustada, una parte de su ser aun se resistía, todavía luchaba por liberarse del deseo, por expulsar la suicida pasión de su cuerpo, por refrenar su destructiva calentura.... era una batalla de antemano perdida, la derrota de la parte más racional de Laura se reflejaba sobre su rostro en una mueca de ardor sexual imposible de sofocar.

Yo seguía tumbada boca arriba, sentía las sabanas de aquel sucio camastro empapadas de sudor y de restos de mi flujo pegadas contra mi espalda, en pleno contacto con mi piel; mientras Marcos agarraba amenazante su rabo por la base y lo agitaba como si de un garrote se tratara, parsimoniosamente pero sin ninguna pausa se arrodilló entre mis pies, abrió mis piernas, me asió por las caderas con sus dos vastas manazas rodeando por completo mi estrecha cintura, abarcándome por completo, y con toda facilidad atrajo mi cuerpo hacia el suyo, acercó mi coño hasta pegarlo a su sexo, su palpitante glande en contacto con mis sedosos muslos, en contacto con el exterior de mis labios vaginales, la sentía muy caliente, su tórrido glande quemaba el exterior de mi delicada grieta mmmm...

... Me cogió por los tobillos y los colocó encima de cada uno de sus hombros, manejaba mi cuerpo a su total antojo, el escaso dominio que yo aun conservaba de mi ser había desaparecido fulminantemente, mi vulnerabilidad era más que evidente, aún no me había penetrado pero yo ya era completamente suya. Nuestros cuerpos parecían pegarse por el sudor, él de rodillas, yo tumbada con mis piernas a lo largo de su cuerpo con mis manos masajeándome los pechos y nuestros genitales en pleno contacto. Colocó la punta de su polla en la húmeda entrada de mi cueva y comenzó a acariciar con su gigantesco glande mis labios vaginales, me restregaba su amenazante cabezota y yo me moría del gusto sin poder reprimir algún que otro exultante gemido escapara de mi boca a pesar de estar mordiéndome ligeramente los labios, aún tuve fuerzas para intentar resistirme, el último estertor de mi yo reflexivo, de mi yo racional, diciendo, suplicando, implorando:

- ¡ Por favor, no me la metas...!, me vas a reventar.

Cínicamente me sonrió de nuevo, sin hacer el menor caso de mis temblorosas y aturulladas palabras, siguió con su ancha polla frotando arriba y abajo de mi chorreante rajita, masturbándome con su cabezota, introduciendo ligeramente su puntita entre mis labios, calentándome, haciendo que por mi vagina manaran ríos de flujo que afortunadamente preparaban mi diminuto chochito para la inminente invasión de su colosal ariete. Cerré los ojos intentando resistirme a las sensaciones que afloraban de mi zona vaginal...

- ¡ Que coño más lindo y estrechito tienes nena! - comentó mientras su polla crecía más y más en la entrada de mi empapado sexo.

Mi mente estaba bloqueada, llena de una espesa nebulosa que impedía cualquier raciocinio, sólo sentía calor, mucho calor, una sensación abrasadora, cada célula de mi vulva se hizo totalmente independiente y por cada una de ellas era capaz de recibir los turbulentos estímulos provocados por la friega a la que me sometía el mandoble de Marcos, estímulos que me elevaban hasta el cielo o que me hundían en el más profundo de los infiernos.

Laura cerraba los ojos con fuerza, negándose a ver la realidad que tenía frente a ella pero a su vez dando libertad absoluta al resto de sus sentidos para captar el máximo posible de sensaciones; gemía con genuina pasión, se pasaba la lengua por los labios en señal de gloriosa satisfacción, como cuando uno paladea algo muy sabroso, que se disfruta y se goza con gran fruición, se concentraba más en la búsqueda de su propio placer moviendo la cabeza y los hombros con gran ardor, se acariciaba los pechos, contorsionaba todo su cuerpo, disfrutaba por completo del momento, se abandonaba lentamente a las circunstancias, ya no era la dueña de su cuerpo, las sensaciones que Laura estaba experimentando eran sus únicas posesiones, lo único que nadie jamás podría arrebatarle de su memoria.

Me separó aún más las piernas y se arrodilló entre ellas, el exterior de sus muslos en pleno contacto con el interior de los míos, mi sexo totalmente abierto y desamparado. Se agarro la pija con su mano derecha y acerco su soberbio glande a mi ya sobreestimulada vagina, la refregó en mis labios genitales, pero esta vez no buscaba el calentarme, el excitarme, esta vez Marcos trataba de que se abriera paso en mi interior, tarea que se me figuraba del todo imposible debido a su increíble grosor. Sentí una tibieza deliciosa, mi vulva se contraía y se dilataba impaciente por ser desintegrada, sentí la sutil presión de Marcos que permaneció agarrándosela, manteniéndola en posición, yo esperaba la mortal estocada de un momento a otro...

... Laura escuchaba el sonido de la acelerada respiración de Marcos, el sonido de su creciente excitación, mientras una voz muy lejana se deslizó por la habitación...

- Ahora sí.... metésela despacito, procura no lastimarla.

Sus inquisitivos ojos se posaron sobre el rostro de Luis..., pero en realidad parecían estar mirando mucho más allá: inexpresivos, bondadosos y amables, podrían estar contemplando otra galaxia. En cualquier caso estaba allí, tumbada semidesnuda en aquella habitación sin aire acondicionado sobre aquel ruidoso camastro que antaño conociera tiempos más relevantes, si es que a aquella situación se le podía llamar estar allí porque sus pensamientos racionales estaban muy lejos, a años luz, intentando evadirse de la situación a la que estaba siendo sometido su cuerpo físico.

... La irremediable y esperada cuchillada se produjo... mis labios vaginales estaban siendo salvajemente desplazados hacia los lados, separados para siempre por la enorme presión que ejercía aquel anchísimo pene introduciéndose en mi vagina, note como poco a poco se iba perdiendo en el interior de mi chochito, de como aquel falo tan gordo iba avanzando en el interior de mi intimidad...

...Un grito de placer escapó de la boca del mulatón, había sido capaz de introducir casi todo el glande en el sexo de nuestra joven protagonista. Laura observaba fascinada, sin siquiera pestañear como el tremendo barreno se iba embutiendo en su coño, sentía la entrada de su vagina brutalmente violentada, dilatada al máximo, pero no sentía dolor esta vez, esta vez ya no era dolor.

En todo momento, y al mismo tiempo que la penetraba, la mirada de Marcos permanecían fija sobre los ojos de Laura, observando como estos brillaban de lujuria, observando hasta la más nimia de las reacciones de aquella aprendiz de mujer, observando la mueca de dolor-placer provocado por la presión que ejercía con su glande sobre su vagina que hacían que centímetro a centímetro aquella pija fuera entrando lentamente en sus calidas entrañas. La puñalada fue certera, su bayoneta fue abriendo sus carnes, amenazando con llegar al fondo mismo de aquel sedoso estuche.

Marcos continuaba su incisiva y lenta penetración con su bestial verga, haciendo que Laura cada vez se humedeciera más y más favoreciendo así la intrusión, haciendo que corrieran sus jugos por sus muslos y por su culo, saliendo al exterior por causa del bombeo continuado que Marcos mantenía y lógicamente debido al inusual grosor de su falo que llenaba por completo su sexo. Laura dio un grito ahogado de dolor, seguramente debido a que sentía como sus labios vaginales se abrían hasta el máximo posible para poder soportar la penetración de aquella descomunal verga.

Mi garganta no podía parar de emitir gemidos de triunfo, dolor, placer, sensaciones enfrentadas, sobre todo cuando su polla se ladeaba y me tocaba la parte superior de mi vagina, me estaba volviendo loca, su polla estaba como una autentica piedra pero comenzaba a meterse demasiado adentro de mí ufffff...

Realmente Laura se dejó invadir sin oponer gran resistencia, se dejó poseer, su voluntad se había quebrado presentado bandera blanca a sabiendas que dentro de sí estaba conteniendo la arrebatadora energía de Marcos. No le importó el dolor, porque la sensación de sentirse atropellada, avasallada por aquella negra verga, voluntariosa y exigente, le hizo consciente del momento que vivía su alma. No descansaría hasta tenerla completamente dentro o por lo menos hasta sentir el titánico glande de Marcos presionar contra la entrada de su útero, pulsante y vibrante, hinchado y tenso, muy tenso.

Sintiendo como su glande se deslizaba por mi vagina con gran dificultad arrasando mi interior, pero sin ninguna tregua, hasta llegar a sentirlo rozar mi útero uffff, apenas daba crédito a lo que sentía dentro de mi abdomen, no podía creer que tuviera dentro de mí su enorme pollón, pensé que tenía casi todos aquellos deliciosos 35 centímetros de carne prácticamente negra enterrados en mis entrañas mmmmm; la cruda realidad era que tan solo me había introducido unos 25 centímetros, ya no me cabía nada más, estaba repleta de Marcos y aún le quedaba fuera de mí, en la reserva, como un tercio de su imponente lanza. Comencé a contonearme en forma circular permitiendo que su inmenso glande friccionara la entrada misma de mi matriz aghhhhhh, presión infernalmente deliciosa contra mi útero, sentía como mi vagina se intentaba amoldar sin demasiado éxito al tamaño de su verga.

Sabía que nunca saldría de allí con vida o por lo menos que no lograría escapar con el grado de cordura mínimamente razonable e intacto para poder realizar una vida normal; una pavorosa idea alcanzo mi cerebro inúndalo por entero, me invadió una sensación terrorífica; me quede semiparalizada, tenía bastante miedo, una creciente angustia me atenazaba ya que intuía que Marcos no se conformaría con meterme los escasos 25 centímetros que mi cuerpo había logrado devorar a duras penas hasta ahora.

Laura conocía los limites de su cuerpo, sentía el glande presionando contra la entrada de su útero, amenazando con intentar penetrar en tan sagrada estancia y aún podía ver un buen pedazo de miembro fuera de ella, rozando contra sus muslos, estaba segura de que no la cabía ni un solo milímetro más en su ya más que dilatada vagina, el miedo a que Marcos intentara clavársela por completo se percibía en los ojos de Laura, estaba segura de que podía morir reventada, totalmente triturada.

Apoyando firmemente sus manos en la cintura de su amante Marcos comenzó el bombeo, firme y continuado, de aquella gruesa polla dentro de la angosta vagina de Laura, continuo taladrar del indefenso coñito de la juvenil Laura una y otra vez y otra vez... Luis no perdía detalle de tan excitante escena y casi podía escuchar el chapotear de los fluidos de Laura cuando Marcos le metía y le sacaba rítmicamente su instrumento sexual y también el sonido del deslizar interno de aquella gruesa barra de carne por las paredes vaginales dentro de las húmedas profundidades de su encharcada raja entremezclados con los rítmicos chirridos emitidos por el camastro donde se desarrollaba la escena y los propios gritos de Laura.

Cada embestida de Marcos hacia temblar mi cuerpo por entero, cada una de sus embestidas era como un terremoto para mi osamenta; Sabía como follarme, tan pronto me daba con todas sus fuerzas como de repente sus sacudidas se tornaban más llevaderas y veladas enalteciendo mi excitación mmmmh... para poco después saciarla con embates aún más salvajes, se incorporaba, se ladeaba un poco, su inmenso bate tocaba todos los lugares de mi interior proporcionándome nuevos placeres hasta ahora nunca imaginados...

Marcos retiraba parte de su verga hacia atrás, sacándosela casi por completa de aquel delicioso envoltorio, tan solo le dejaba adentro su inmenso glande para volver a introducirla hasta al fondo, esta vez más sosegadamente, casi a cámara lenta, pero sin detenerse en su avance, hasta levantarla prácticamente en vilo. Repitió esa operación varias veces. El dolor fue desapareciendo lentamente del semblante de Laura y el placer se fue haciendo cada vez más intenso, aumentando el protagonismo sobre su enrojecido rostro.

Las penetraciones se estaban volviendo cada vez más bruscas y profundas... de un solo golpe sufría la potencia del gigantesco miembro de Marcos aghhhhh... Por mucho que quería no podía contener un gemido de satisfacción... sus enormes manos sobre mis pechos mmmm, amasándome las tetas aghhhh. Ya no había escapatoria, la inusual verga negra y gruesa hurgando entre mis muslos, el dolor lacerante en la entrada de mi vagina. Todo eso era la pesadilla, solo que ahora no era una pesadilla, estaba sucediendo en realidad.

Creí que me desgarraría todita por dentro, que me moriría con aquella gran verga clavada en mis entrañas, metida en lo más profundo de mi vagina, desgarrada de placer, pero no fue así. Marcos me penetraba como si ya lo hubiera hecho muchas otras veces, como si conociera mi cuerpo perfectamente y supiera las cosas que me hacían gozar, como si conociera hasta donde podía meterme su desproporcionado miembro. Estaba disfrutando como una loca, y no había forma humana de poderlo negar. Desde la primera de sus embestidas, un calor procedente de mi interior parecía irradiar hasta cada zona erógena de mi cuerpo. Lo sentía desde la punta de los pies hasta la punta de mis pezones, sentía como mi cuerpo se abría inexorablemente a la altura de mi coño dividiéndose en dos mitades irreconciliables. Me ardía la piel, cada poro transpiraba de puro placer, sólo deseaba que todo esto nunca terminara, que la eternidad me sorprendiera entre los brazos de Marcos. La verga entraba y salía con un conocido sonido de chapoteo, tenía el chochito hecho agua, inacabable y continuo aullido de placer brotando de mi garganta...

Marcos decidió semiincorporarse sobre la crujiente cama y paralelamente aprisionar con firmeza las nalgas de Laura con sus macizas manos, lo hizo con tal vehemencia que parecía que la joven hembra se partiría materialmente en dos bajo la acción conjunta del vástago que la tenía hundido hasta el útero y de sus poderosos brazos, literalmente la estaba descuartizando; con los ojos cerrados y alzando la vista hacia el techo, atrajo las redondas nalgas de la mujer hasta su cuerpo haciendo que el falo alcanzara lo más recóndito de la intimidad femenina, Laura sentía como su cabeza apenas rozaba la cama, luchaba por apoyar las manos sobre el chirriante catre para tratar de dar estabilidad a su cuerpo, sintiendo como la penetración le daba un gozo de proporciones inimaginables, un poco de dolor mezclado con un placentero cosquilleo le anunciaba un cercano acto de clausura, la sangre se recalentaba al compás de las embestidas...

... Comencé a boquear desesperada en busca de aliento vital, Marcos arrecio en sus envestidas como un toro de casta, comencé a gemir anunciando mi inminente corrida, me restregaba contra su piel morena, su lengua lamía mi boca y el peso de su cuerpo sobre mi pecho y cintura me aplastaba, me hacía sentirme clavada a la cama, clavada por él y aquel pistón de carne que parecía poder taladrarme por siempre jamás sin cansancio y sin fin. El orgasmo pareció llegarme desde el mismísimo centro de mis útero, mi chochito explotó de placer, mis jugos escaparon a borbotones de mi coño entre embestida y embestida empapando toda la cama, mis aullidos se debieron escuchar a kilómetros de allí pero Marcos continuó bombeándome con toda su energía sin que mi situación le importara, montándome, cogiéndome, violándome, metiéndome en el coño su incansable verga hasta que ya no pude distinguir si la tenía dentro o fuera, creía que mi destino era vivir con mi bollito pegado a aquella bestia hecha para coger.

La excitación reflejada en el rostro de Marcos crecía por momentos, su respiración se aceleraba más y más así como el ritmo de sus embestidas sobre el agotado cuerpecillo de Laura, poco a poco freno en sus embestidas y una cruel sonrisa ilumino su cara, aprisiono la cintura de Laura con todas sus fuerzas y lentamente le fue sacando todo su mástil, extrayendo su dura verga de lo más recóndito de Laura, cuando tan solo quedaba dentro el glande empujo el cuerpo de Laura con sus manos haciendo que la cabezota de su verga saliera repentinamente del coño de Laura, aquello duro y grande emergió sin pena alguna, Laura grito de dolor ya que sentía como que parte de su vagina se daba la vuelta, como que se la iba a romper toda...

Estaba viendo las estrellas del dolor que sufría mi vulva cuando Marcos utilizando toda su fuerza me tomó de los brazos y me dio la vuelta, no se como fue capaz de cogerme con ambas manos y obligarme a ponerme a cuatro patas, con la cabeza apoyada en la almohada sobre la cama, con mi sexo abiertamente expuesto, completamente a su capricho, se acerco a mi y apartando mis cabellos comenzó a besarme en la nuca y en la parte posterior del cuello al mismo tiempo que yo me arqueaba para atrás y aceptaba mansamente sus caricias.

Empezó a moverse con movimientos giratorios restregando su miembro contra mis nalgas, en ese instante sentí claramente como aquel gigantesco falo se encontraba aun todo enhiesto y listo para continuar la batalla, la sentía enorme, tórrida, Marcos la situaba justo entre mis nalgas, restregándola por entre ellas, de pronto sentí su enorme polla sobándome el agujero del culo, Marcos apoyó su glande en la entrada de mi ano, lo volvía a retirar y con la verga absolutamente tiesa me pegaba una azotaina en las nalgas restallándome su verga contra mis carnes.

La mano derecha de Marcos comenzó a acariciarme los pechos, mi respiración se hizo más agitada, casi turbulenta, cuando juntando su cuerpo desnudo contra mi sudorosa espalda me abrazó fuertemente, puso su cara sobre mi hombro izquierdo y me susurró al oído:

- Ahora si que te voy a dar lo que te gusta guarra.


Pase de la sorpresa debida al inusitado tono de sus palabras, al susto una vez que alcance a comprender su verdadero significado, y del susto al mayor de los espantos cuando visualice la escena de lo que Marcos pretendía hacerme; con el rostro desencajado de puro terror al sentir donde me apoyaba esa tremenda herramienta capte lo que se venia encima de mi y pude sentir como el frió sudor del pánico iba recubriendo mi piel, horrorizada me tense sin remedio:

- No por detrás nooooooooo.


- Calla perra, voy a metértela muy despacito para que puedas saborear mejor mi verga.

En ese instante estaba colocada sobre el tálamo a lo perrito, totalmente a merced de sus antojos, intentando, infructuosamente, cerrar mis piernas y notando como las enérgicas manos de Marcos se introducían en la raja de mi neófito trasero abriendo inexorablemente mi culito, la violación de mi último reducto, del más sacro, parecía irrevocable, en ese momento rompí a llorar... en ese momento sabía que iba a conocer lo que era el verdadero y autentico dolor, en ese momento me di cuenta de que no iba a sobrevivir..., entre tanto la puntita de su sexo seguía refregándose sin cesar en la entrada de mi agujerito más oscuro y privado humedeciendo Marcos de vez en cuando su balano en el liquido que chorreaba de mi jugoso sexo.

Creía que mi entrada posterior iba a ser brutalmente profanada, notaba el roce por todo mi sexo de su glande, lo acercaba peligrosamente a mi culito intentando ablandar mi entrada trasera, hasta que finalmente aferró su verga con ambas manos y la condujo a las puertas de mi vagina, coloco su monstruosa pija en posición de combate, friccionó arriba y abajo su glande contra mis labios genitales y mi clítoris en una especie de masturbación e hizo entrar la puntita de su extraordinario sexo otra vez en mi lindo coñito, cogiéndome fuertemente de las caderas mientras yo gemía de placer, él iba metiendo cada vez un poquito más, cada vez un poquito más aghhhhh...., me invadió una extraña relajación al ver como salvaba la virginidad de mi reducto más recóndito, me abandoné, disfruté la sensación de expansión de mi coño, la cual, era tremendamente agradable.

Noté como entraba en mi húmedo chochito, primero sólo su enorme cabeza, y después, centímetro a centímetro, la volví a notar adentrándose en mi cuerpo, hasta el fondo. Mis labios vaginales fueron nuevamente desplazados al máximo, para lograr dejar paso a aquel miembro que de forma avasallante se introducía en mi hirviente horno femenino. Apenas dentro de mi, Marcos comenzó a bombearme, paulatinamente cada vez con más fuerza, dentro y fuera, una y otra vez, podía notar su respiración, cálida y jadeante, recorrer mi espalda con cada embestida, desde los riñones hasta la nuca. El impulso de gritar de gusto era cada vez más fuerte, sólo a duras penas me contenía, mientras aquél coloso se frotaba con fuerza contra mi indefenso coñito.

Dentro de la mente de Laura sus ansias de sexo la volvían irrefrenablemente loca... se imaginaba recibiendo violentas y brutales embestidas de su poderoso amante.... su coño era barrenado sin piedad.... los labios de su sexo se abrían sumisos para recibir ese tremendo pollón.... sus caderas se movían incontroladas para que aun entrase más y más....

Marcos ensartaba cada vez con mayor ímpetu a Laura haciéndola despegar sus rodillas de la cama con cada furibunda embestida, parecía un toro salvaje de la saña con la que se empleaba, la penetraba de forma brusca metiéndola casi todo su aparato de golpe... el coño de Laura se dilataba al máximo para poder recibirle... sus empellones hacía que su verga le llegara hasta el mismísimo alma haciéndola sentir que iba a morir reventada del dolor provocado, sus tetas botaban descontroladas al ritmo de los empellones de la verga de Marcos.

Cuando me llego bien hasta el fondo Marcos ceso todos sus movimientos durante unos segundos dejando que mi vagina se amoldara a su arma, aguanto su alabarda justo contra la entrada de mi útero, yo notaba toda su cabezota apoyándose en la entrada de mi matriz, intentando dilatar aun más mi vagina; me cogió aun más fuerte de las caderas y siguió apretándomelo en mi interior a lo que yo solté un grito de dolor por el calvario que estaba sufriendo pero también grite por el placer inmenso que me estaba proporcionando; me la volvió a sacar casi por completo y de un golpe hizo que penetrara otra vez hasta lo más profundo, su polla estaba de nuevo en mí, bombeando olas de irresistible placer, me quemaba por dentro, me escocía,... de inmediato mi cuerpo quedó bañado en un sabroso líquido compuesto por la mezcla de nuestros sudores, Marcos me agarró de las tetas y las apretó con fuerza, con la otra mano se abrazaba a mí, me arropaba, me daba calor con su cuerpo, besando mi cuello, succionando lentamente.... sus manos, muy suavemente, comenzaron a bajar por mis hombros hasta los laterales de mis pechos mmm... acariciando mi espalda, bajando por mis nalgas, dibujando toda mi fisonomía, hasta que llegó a mi sexo, comenzó a frotarlo, alcanzó mi clítoris y lo acaricio, jugueteó con él entre sus dedos, lo masajeó, lo magreó... me halagaba el suave manoseo al que estaba siendo sometido mi pepita, el placer mitigaba en gran parte el dolor provocado por su verga.... todo mi cuerpo se arqueaba de gusto bajo la triple acción de su polla, su respiración en mi cuello y sus sabias caricias, era irresistible sentir tanto placer en tantos puntos, me estaba transportando esta extraña mezcla de sensaciones a una nueva dimensión hasta ahora terra incógnita para mi.

Él me había agarrado nuevamente de la cintura, me ayudaba a moverme atrás y adelante, atrás y adelante, pistoneándome cada vez más rápido, cada vez más fuerte, cada vez más profundamente aghhh... cada vez más placentero mmmmh... cada vez que hacía esto tomaba aire por la boca produciendo un sonoro y rápido gemido. Marcos me cogió por los cabellos y tirando hacia atrás de ellos me obligó a levantar la cabeza, me obligó a mirarle mientras me insertaba su tranca en los cimientos de mi intimidad.

- Te gusta eh perrita?, te voy a llenar de mi leche, te voy a dejar preñada.

Ni siquiera oí sus palabras, tan solo podía babear de lo que estaba gozando.

Los resoplidos de Marcos llenaron la triste habitación, mientras Laura aguantaba como podía sus arrebatadoras acometidas, sumido en una mezcla de fiebre sexual y asumida desesperación apretaba duramente los senos de Laura mientras embestía con toda sus fuerzas la entrada de su matriz.

Los dedos de Laura aferraban el cabecero de la cama con toda su fuerza, como si se tratará de un salvavidas en medio del océano sexual por el cual estaba navegando, cuando el impacto de sus espasmos orgásmiscos cayeron sin piedad sobre ella.

Las rodillas me temblaban, me castañeteaban los dientes, mi cuerpo no respondía a mis ordenes, tenía la sensación de que me había estallado una traca en el coño, mil bombas de puro placer, mi cuerpo se contraía en un orgasmo bestial. Marcos no se detenía, gemía de gusto mientras yo, de espaldas a él, me apoyaba de nuevo contra la almohada intentando dilatar en el tiempo esas maravillosas descargas de placer, breves pero de una intensidad sublime, que se cebaban en mi columna y sobre mi estómago, el placer era inmenso, tórrido, mi cuerpo no podía estarse quieto, mientras sentía torbellinos de maravillosa dulzura abrasar cada centímetro de mi piel, era fantástico..., mientras tanto él seguía follándome, aún no había acabado conmigo.

Laura seguía ensartada por Marcos el cual la seguía penetrándola brutalmente. El pecho de su atacante se clavaba en su espalda, Laura chillaba y lloraba, placer y dolor, dolor y placer combinados en el mejor de los cócteles jamás soñados. La sujetó de las muñecas y Laura quedó completamente en el aire, guardando como únicos puntos de contacto con la tierra la firme sujeción de Marcos a través de sus muñecas y su inmensa verga dentro de ella.

Quede prácticamente en vilo, levantada a pulso de la cama, sujeta por las manos y por su falo, note como la entrada de mi coño se dilataba hasta sus limites ahondando la penetración bajo mi propio peso, intuí que Marcos trataba de metérmela aún más profundamente para descargarse directamente dentro de mi útero, seguí moviéndome, pero ahora trataba de huir forcejeando para tratar de escapar de aquella contienda, alejarme de él antes de que la destrucción a la que me estaba sometiendo fuera aun más profunda y duradera e incluso podía hacer que llegara a ser definitiva e irreversible pero Marcos me detuvo tomándome firmemente de mi ceñida cintura, cargando gran parte de su peso sobre mi espalda, ciñéndome con hercúlea fuerza a su pecho.

Ya no tenia escapatoria alguna, me resigne e hice lo único que pude imaginar como posible en esos momentos, comencé a masturbarme frenéticamente, aplicando las yemas de mis dedos sobre mi clítoris, pajeándome a toda velocidad para que el placer se impusiera al dolor, debí hacerlo muy bien porque pocos segundos después me sorprendí gritando:

- Clávame, acábame todo adentro de mí, lléname de tu néctar. ¡Me viene!¡Me viene ya! ¡Me corrooooo! ¡Síííííííííí! ¡¡aaahhhmmmmmmmmmmmmmmm!! .....

Mis nalgas apretadas por sus manos, sus macizos muslos golpeando rítmicamente contra mis piernas, su pecho acariciando mi espalda, nuestras abrasadoras dermis en pleno contacto, totalmente soldados en un solo cuerpo, sus manos aferrando solidamente mis tetas, todos los músculos de mi cuerpo tensos, endurecidos, tiritando de placer, mi coño palpitando como succionado aquella pija mmmm...

... Me embistió como una acémila y me vine una vez más, ¿o simplemente era la replica del sísmico orgasmo anteriormente disfrutado?, no lo se, lo único que sabía por aquel entonces es que lo que estaba sintiendo era realmente delicioso. Yo ya no podía más, ya nos veníamos juntos, sentí otra descarga de placer y entonces me corrí por enésima vez, al tiempo que Marcos gritaba como un poseso desplomándose sobre mi espalda, en ese momento yo aguantaba todo nuestro peso sobre mis dos temblorosos brazos cuando la bestia explotó por fin...

... Marcos se quedó inmóvil, derrumbado inerme sobre el lomo de Laura, gruñendo, babeando, con su pene clavado hasta el fondo de su lozana víctima, mientras su esperma hirviente se disparaba en lo más profundo de Laura con una fuerza punzante; eyaculó de tal forma que ella sintió como el liquido chocaba en lo más hondo de su vientre, resbalando por sus paredes, abrasándola, inundando mi matriz, sintiendo los chorros de ardiente semen ser escupidos por el extremo de aquellos 35 centímetros de verga. Fue demasiado para Laura, Quedo totalmente agotada, con los ojos cerrados, respirando agitadamente, bañada en sudor. Las celestiales convulsiones orgásmicas se extendían por ambos cuerpos provocando devastadoras ondas de placer.

Marcos volvió al tajo, aceleró el ritmo, aumento el mete y saca con sus últimos estertores orgásmicos hasta que finalmente los brazos de Laura no aguantaron todo el peso de su indomable potro y este acabó desplomándose sobre ella haciéndola caer de bruces sobre las encharcadas sabanas, ella profirió un grito desgarrador, creyó morir en esa inesperada y salvaje envestida; los 120 kilogramos de Marcos habían caído sobre Laura, su espalda, su lindo culito, sus brazos y sobre todo su castigada vagina habían soportado todo ese peso. Era un dolor que tiraba de ella en dos direcciones distintas, intentando partirla por la mitad, allí abajo el dolor era terrible, la dura verga la estaba desgarrando, puesto que Marcos aun se movía como un animal salvaje.

Se dejo caer encima de mí aplastándome con su cuerpo, imposibilitándome todo movimiento, sentí sus poderosos músculos abdominales sobre mi estrecha cintura, su amplio y carnoso tórax cubriendo mi espalda, sus piernas abriendo aún más las mías, sentí todo su peso encima y su gigantesco pene incrustado hasta el fondo de mi ser.

Ella estaba frenética, arañaba infructuosamente el aire en busca de un punto de apoyo desde el cual partir de aquella escena, pero Marcos arremetió aun con más fuerza, clavándole aun más su enorme verga. Laura creyó partirse en dos. Desde su coño, una marejada de dolor se abrió paso hasta su mente, con un débil hilo de voz alcanzo a decir:

- Marcos me estas destrozando...

Palabras que no eran palabras sino meramente alguna clase de grito inarticulado saliendo de su garganta. El peso de Marcos sobre su espalda parecía sepultarla en vida, nada podía hacer contra aquel miembro clavado profundamente en su cuerpo. Con la resignación que aquellas circunstancias y aquel escenario imponían, le sobrevino el placer, estaba a merced de Marcos totalmente doblegada, y eso, de algún modo, le hizo abandonarse a él.

A pesar del dolor esa sensación me calentó por completo: no podía respirar, no me podía mover, no podía defenderme ni regular de ningún modo sus intrusiones, estaba boca abajo aplastada por su cuerpo contra aquel húmedo lecho con los brazos y las piernas abiertos en cruz, Marcos me agarró de las manos sus dedos y los míos perfectamente entrelazados y se dedicó a meter y sacar su potente verga de mi dilatada vagina, me tenía totalmente entregada y sin posibilidad de negarle ninguno de sus caprichos, me sentía totalmente violada.

El magnifico miembro de Marcos persistía en su increíble erección, por supuesto no deseaba abandonar aquella agradable estancia en la que se encontraba hundido. Sin dejar de penetrarla sus manos llegaron hasta los pechos de Laura apretándoselos con fuerza, abrazándola contra su propio pecho, la besaba con calmosa sensualidad en la nuca, mientras su pene la horadaba muy lentamente pero con soberana autoridad. Ella empezaba a gemir de nuevo, con mucha paciencia había vuelto a excitarla, la volvía loca de deseo.

De nuevo próximo al orgasmo, el poderoso mulatón afianzo a Laura de las caderas y la presiono contra la cama, Laura seguía boca abajo, en esa posición la sentía más suya, más vulnerable y más erótica, Marcos se dedicó a clavarla como si fuera una mariposa, con la despatarrada Laura debajo de él con las piernas totalmente abiertas sobresaliendo por los laterales de la cama, recibiendo su enfurecida verga entre estertores de pasión que anunciaban la llegada de un inminente orgasmo.

Él no decía nada, ni una palabra escapaba de su boca, sentía sólo su respiración caliente en mi cuello, sus incoherentes gruñidos y quejidos de placer, se quedo quieto un segundo acomodando los pies para inmediatamente irse hacia atrás hasta quedar solo la cabeza de su cipote dentro de mi conejito, para luego arremeter con más violencia contra aquel agujerito, yo forcejeaba, trataba de luchar, me retorcía debajo de él. Marcos me dominaba, me estaba poseyendo a su antojo.

Hasta que sentí como se clavaba contra la barrera más profunda de mi feminidad, a pesar de que la notaba en el fondo de mi conejito él todavía intentaba introducirla más adentro. Mis gritos eran desgarradores pero después de unos cuantos empujones de su parte el roce de su inmensa pija en el interior de mi vagina y el ocasional golpeteo de su glande contra la entrada de mi útero me llevaron a gozar de una manera increíble, me sentí completamente llena como nunca lo había sentido.

Sacó su polla de un golpe y volvió a dejarse caer sobre mi, me la metió muy suave, pero muy firmemente, empezó a follarme de manera muy rápida mientras me apretaba las tetas, me las masajeaba, me las sobaba. Deseaba que se fuera, que terminará de una vez, mi tierno cuerpecito no resistiría durante mucho más tiempo la fuerza de sus embates; de repente se paró se acercó a mi cuello y se introdujo en mi con una fuerza brutal que indicaba el punto de su excitación. Yo notaba su pecho contra mi espalda, abarcándola toda ella, su sexo palpitante en mi interior y oleadas de intenso placer dentro de mi mente la cual daba vueltas en círculos: del sentimiento a la lujuria, para volver de nuevo de la creencia al cinismo, exquisitas olas de gozo, que me llevaban a otro mundo, mientras me revolvía las entrañas con su pija bien dura y gruesa.

- Qué rico culo tienes bebita, tan durito, tan rico, tan apetecible. Afirmaba Marcos mientras sus manos se entretenían pellizcando los glúteos de Laura, disfrutando de su terso tacto y juvenil textura.

Ella no podía contestar... solo emitir gemidos de lujuriosa protesta silenciados por el miembro de Marcos chapoteando en su interior.

Repentinamente, de forma increíblemente rápida, en el paroxismo de la calentura, Marcos me manejo con vertiginosos movimientos y me vi, con las piernas enganchadas por sus brazos de tal manera que los empeines de mis pies estaban sobre sus hombros. Sentía que mis entrañas estaban repletas de carne y que estaban siendo sacudidas violentamente. Fue un apareamiento brutal, tuve sucesivos orgasmos y el mulatón no dejaba de pistonear con su verga en mi ardiente vagina.

Los quejidos y gruñidos de Marcos anunciaron su inminente rendición:

- ¡No aguanto más chiquita!¡Acabo yaaaa! ¡aaaahhhh....! ¡¡aahhhhh....!!

Aun le proporciono varias envestidas más, asió fuertemente a su juvenil amante atrayéndola hacia si, como queriéndola traspasarla con su verga y se quedo inmóvil descargando toda su leche dentro del coño de Laura.

No fue capaz de aguantar ni un segundo siquiera, descargo dentro de mi útero chorros y chorros de leche, sentía como si una bomba hidráulica me la estuviera lanzando, sus embestidas violentas contra mi útero con nuestros cuerpos soldados el uno al otro, sentí cada uno de sus chorros de hirviente semen golpear contra mi matriz, mis paredes vaginales apretaban su pija como un pulpo aprieta sus presas con los tentáculos, como queriendo extraer de aquel miembro viril hasta la última gota de esperma. Su pene explotó con la fuerza de un cráter en erupción, el esperma, candente como la lava, brotó a torrentes sumiéndome en un éxtasis delicioso. Sentí cada gota del ardiente semen en el interior de mi vagina y mi temblor y mi estremecimiento encendieron las llamas de su orgasmo. Al instante El me cogió más fuerte y apretó su cuerpo contra mi espalda. Se había corrido dentro de mí, lo notaba, sentía su leche caliente fluyendo dentro mí, anegando mi matriz.

Su clímax la azotó arrollador, tremendo, incandescente. Con movimientos incontrolables, ella se retorció y se apretó más contra el viril cuerpo del mulatón.

Por fin sentí que mi cuerpo se convulsionaba y me llego un orgasmo desde lo más profundo de mi ser quedando totalmente con mis piernas abiertas su verga instalada en lo más hondo de mis profundidades, presionando con fuerza en la entrada de mi útero, sus manos en mis caderas presionándome contra su pene amenazándome con traspasarme como a una aceituna. Mi clítoris latía como un corazón sobrerevolucionado mientras que con mi ano contraído y mis piernas completamente agarrotadas llegaba a un éxtasis que tan sólo follando se puede llegar a alcanzar. Quedé derrengada, ahíta de placer,

Después de nuestras fabulosas descargas sensoriales no nos movimos ni un ápice, quedamos unidos como perros mientras yo aún tenía pequeños espasmos con su polla muy adentro de mi coño y notaba cómo mis paredes vaginales cedían con cada movimiento de su pene. Sentía que me iba a estallar el coño y él seguía sin quitarse de encima de mí, con su mano acariciando mi clítoris, y su lengua comiéndome los lóbulos mis orejas

De nuevo sentí cómo Marcos acercaba su mano a mi trasero, abría mis nalgas y comenzó a acercar uno de sus dedos. Lo sentía mojado y tibio, intentando abrirse paso en mi hoyito trasero, y me sorprendió...

... Un travieso cosquilleo recorría desde mis tobillos hasta mi cuello, como si todo mi cuerpo susurrase “quiero más,.... quiero más....” .

- ¿Te ha gustado niña de mis ojos?

No se como pero logre darme la vuelta, ahora estaba acostada boca arriba, mis tetas todavía se movían al compás de mi agitada respiración las piernas abiertas de par en par y el semen de Marcos escurriendo de mi cuevecita, mi mirada se poso sobre su rabo, era como todo mi brazo de grande, me parecía imposible haber aguantado algo semejante sin perder el conocimiento. Tan solo tuve fuerzas para emitir un ligero susurro apenas inintiligible.

- Síííííííí.

- Pues agarrate donde puedas muñeca, que aún falta la guinda....



continuara?

Califica este relato
(-) (+)
1   2   3   4   5
Contactar al autor

Imprimir

Volver

Top

Si este relato es ILEGAL, reportalo a los administradores: Pinchando Aqui
Incluya el Titulo del Relato en su mensaje para que podamos revisarlo

Enviaselo a tus amigos
Enviaselo a tus amigos



    TU CORREO

Recibe Fotos Gratis por Mail
    TU CORREO

Recibe Videos Gratis por Mail


· Videos de Famosas Desnudas ·
Videos de Briana Banks
Briana Banks
Videos de Header Graham
Header Graham
Videos de Trios Amateur
Trios Amateur
Videos de Gorda Madurita
Gorda Madurita



PETERPAUL ENTERTAINMENT S.L. | Condiciones Generales | Informacion General | Google Site Map | Publicitarse en PeterPaulxxx.com |