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Relato enviado por:
peterxxx
Calificación del Relato
Lecturas
28674
Enviado el:
2003-08-25
 Español Familiares Familiares
Esto Es Un Echo Veridico... Le Sucedio A Una Amiga

Resumen:
Esto es un echo veridico... le sucedio a una amiga...


Esto es un echo veridico... le sucedio a una amiga...

Ser?an aproximadamente las once de la noche cuando escuch? los suaves pasos sobre la alfombra del pasillo que se dirig?an hacia la puerta de mi dormitorio. Inmediatamente hice a un lado la revista que estaba hojeando y cerr? los ojos para dar la impresi?n de que dorm?a, pero atenta a todo lo que ocurriera, lo cual me pon?a en un estado de dulce tensi?n. Advert? que a?n me hallaba con el uniforme de la escuela puesto, pero de inmediato descart? que aquella circunstancia pudiese ser un impedimento para mi papi, pues record? que la noche anterior me hab?a despojado por completo de mis ropas, incluso hasta de mis pantaletas. As? que haciendo a un lado todo tipo de barrera mental me dispuse a disfrutar intensamente del momento sublime que se avecinaba, permaneciendo quietecita, as? como estaba boca arriba sobre el colch?n de mi cama. Como las luces se hallaban encendidas pude ver la figura de mi padre atravesar el umbral cerrando la puerta tras ?l. Observ? que se qued? parado mir?ndome fijamente, como tratando de darse cuenta si realmente dorm?a o no, (aunque poco despu?s supe que eso en realidad no le importaba), procediendo luego a apagar el bot?n de la luz dejando mi cuarto en penumbras. Como yo hab?a visto que ?l se hallaba solamente en trusas, pude observar de reojo aquel tremendo bultote que ya formaba su verga debajo de la tela de su calz?n y que se revelaba como se vislumbra una monta?a en el horizonte, el cual apenas si pod?a contener el revoltijo de carne endurecida que ocultaba. Los estremecimientos de intenso placer y deseo no se hicieron esperar a lo largo de todo mi cuerpo, sintiendo c?mo una especie de cosquilleo me recorr?a desde la cabeza hasta los pies avanzando por tuda mi espina dorsal, de tan s?lo pensar en que esa pod?a ser la noche de mis sue?os.


Despu?s de algunos minutos de espera pude sentir la cercan?a del cuerpo de mi papi y su inocultable aliento, al arrodillarse sobre la alfombra junto a mi cama, comenzando a despojarme poco a poco y sin ning?n miramiento de mi faldita corta. Luego de que me la hubo quitado, con gran cuidado empez? a desabotonar mi blusa blanca, la que con escrupulosos movimientos me fue sacando con una maestr?a indescriptible, para despu?s centrarse justamente en el brochecito frontal de mi sujetador, que de inmediato cedi? ante el fino movimiento de sus dedos. Yo apreciaba en gran manera la forma en c?mo ?l conoc?a a la perfecci?n d?nde maniobrar sobre la tela para quitar cada una de mis prendas interiores, pues luego de haberme quitado el sost?n, se centr? por fin en mis calzones, los cuales comenz? a retirar de mi cuerpo hasta que qued? total y absolutamente desnuda ante su enfebrecida vista. Para esos momentos ahora s? ya no ten?a ninguna duda de que ?sta ser?a mi gran noche, ya que eso lo pude comprobar enseguida al sentir c?mo mi papi se sub?a r?pidamente a la cama y comenzaba a abrir mis piernas como si ?stas fuesen una tijera, dejando al fin mi hoyito virgen a su total disposici?n. Yo trataba de relajarme lo m?s que pod?a con el coraz?n latiendo a mil por segundo pero con la firme intenci?n de no dejarlo escapar esta vez, pues estaba segura de que si no me cog?a esta noche, quiz?s morir?a al d?a siguiente de deseo insatisfecho. Y tal como lo pensaba, la hora de la verdad, de mi verdad, hab?a llegado por fin, pues pude apreciar cuando mi padre, en un acto esplendorosamente ardiente para m?, se quit? con rapidez sus propios calzones dejando al descubierto el largo y grueso pene de mis ansiedades, el cual blandi? como una bayoneta endurecida con sus manos para dirigirlo con presteza hacia la entrada de mi chochito ya totalmente h?medo de savia.


Sent? con claridad cuando ?l me acomod? la punta de la roja cabeza de su tremendo falo en la mera puerta de mi cuevita inexplorada. En ese momento experiment? por fin la regia vitalidad y el sutil encanto de aquel ansiado regalo que tantas promesas mentales me hab?a prodigado, pero que ahora, habiendo llegado el supremo y esperado instante, por fin tocaba a mi puerta por primera vez, la cual se abri? enseguida de par en par ante aquel visitante tan esperado y tan anhelantemente deseado, para que entrara primero al recibidor y despu?s se metiera hasta la cocina, como entra una persona a su propia casa, con tanto gusto, despu?s de haber permanecido mucho tiempo fuera de ella. La anchurosa cabeza de su verga por fin se abri? paso entre mis virginales labios provoc?ndome un estremecimiento de placer que est? por dem?s describir, pues eso no puede decirse con palabras humanas. El esperado visitante se qued? quietecito en la entradita, como oteando hacia el interior y como intentando descubrir el principio del laberinto ?ntimo del pasadizo secreto que ahora explorar?a sin impedimentos. Instantes despu?s acometi? de nuevo con fenomenal sa?a ingresando un tercio de carne entre los plieguecillos remojosos de mi vulva ansiosa, que me hicieron emitir un espeluznante grito de dolor. Pero el primario grito fue acallado de inmediato por otro grito a?n m?s fuerte y desgarrador al sentir c?mo mi papi me empujaba su fenomenal miembro hasta la mitad de un s?lo golpe. Yo arque? de enseguida mi cuerpo hacia arriba en un reflejo impulsivo que intentaba ayudar en algo su acometida definitiva. Y ciertamente que ese movimiento ayud? en mucho la brutal penetraci?n, pues casi de inmediato y sin tomar respiro mi papi volvi? a empujarme aquella enorme verga hinchada hacia adentro de mi cuevita, metiendo de un jal?n tres cuartas partes de su incomparable pito, el cual sent?a c?mo me iba destrozando las sonrosadas paredes de mi chochito intacto, que ahora se abr?a m?s y m?s ante la intrusi?n devastadora de aquel animal enfurecido que no quer?a detenerse ni por un instante en su labor perforatoria.


Cu ando mi papi dio el ?ltimo empuj?n meti?ndome por completo su daga inflamada hasta los huevos, ah? s? que no pude contener m?s mis gritos y lloriqueos, pues sent?a c?mo me iba partiendo en dos, en tanto que de lo m?s profundo de mis caderas se manifestaba un dolor tan intenso e insoportable que creo que perd? el sentido por algunos minutos. Cuando recuper? por fin la conciencia mi papi me ten?a ya completamente atravesada con aquel largo y negro ca??n del deseo que por tantas y tan largas noches de insomnio hab?a anhelado, movi?ndose como un loco de adentro hacia fuera y de adelante hacia atr?s, metiendo y sacando su enorme instrumento de mis entra?as una y otra vez, todo sudoroso, en tanto profer?a gemidos de placer que no pod?a ocultar, pronunciando sin cesar y en diminutivo mi nombre; mientras yo, con los ojos completamente abiertos, disfrutaba de aquel empalamiento de carne que tanto dolor me causaba. Fue por ello que le dije, sin poder evitarlo:

-Ayyy, noooo.... papito...me duele....me duele mucho...s?camela...por favor...ayyyy....

-No ...Dianita...aguanta...aguanta ...aguanta lo m?s que puedas...porque no te la voy a sacar....y menos ahora....

-Ayy...nooo ....s?camelaaaa....es que siento que.... me voy a morir.....

-No te morir?s, Dianita....t? ya la puedes aguantar...la tienes perfecta para eso....s?lo si?ntela...siente el dolor...si?ntelo.....porque eso es parte de la desfloraci?n....

-Ay pero es que....la tienes demasiado grande y gruesa, papi....siento que no la aguanto m?s....ayyyy.....s?camela por favor...

-No....no te la sacar?...esto es lo que quer?as, no?....pues ahora agu?ntate...disfruta la verga....disfr?tala toda adentro....que yo s? que esto te gusta....

-Ayyy...noo oo...papito,,,,me vas a matar...s?camelaaa...

En vez de atender mis angustiosas peticiones y mis intensos lloriqueos de ni?a, mi papi sigui? efectuando sobre mi abierta y rota rajita aquellas brutales embestidas como si fuese un gara??n que se est? cogiendo a su yegua favorita, pues sin piedad ni consideraci?n alguna hacia mis urgentes reclamos, arremet?a ahora con mucho m?s fuerza y violencia sobre el hueco de mi entrepierna, atraves?ndome una y otra vez con su tremenda vara de la muerte que a cada instante sent?a crecer m?s dentro de mis entra?as ensangrentadas, reclamando con sus penetrantes punzadas de carne caliente aquel territorio inviolado como suyo mediante los tremendos movimientos de vaiv?n que realizaba sobre mi fr?gil cuerpo.


Al comprender que ?l no cejar?a de ninguna manera en su empe?oso accionar adentro de mi ahora desflorado bollito y en un gesto de abandono y resignaci?n, me acomod? lo mejor que pude debajo de su cuerpo con el fin de compensar de alguna manera el dolor tan tremendo que estaba sintiendo. Y esta medida dio resultado, ya que al paso de los minutos aquellos intensos estertores de dolor se fueron transformando poco a poco, en la medida en que su verga entraba y sal?a con m?s fuerza y violencia de mi abierta hendidura, en sensaciones por dem?s placenteras que se fueron acrecentando lentamente hasta convertirse en urgentes ansias de placer y de deseo que me hicieron repegar con fuerza mi culo sobre sus huevos, en un intento por lograr una penetraci?n m?s profunda y feroz, que se fue haciendo poco a poco m?s intensiva y gratificante, hasta que al cabo de algunos minutos nos hall?bamos los dos sumidos en un fren?tico baile sexual tan caliente que hizo que nos vini?ramos al mismo tiempo varias veces explotando como dos bombas autom?ticas encendidas, profiriendo al un?sono una sarta de gritos de brama y de placer que debieron escucharse hasta las casas vecinas.


Pero mi padre no estaba dispuesto, ni yo tampoco por supuesto, a acabar nuestro deseado acoplamiento con los primeros orgasmos de la noche, as? que sin sacarme el inflamado y duro palo de adentro de mi desvirgado conducto, que ahora se hallaba totalmente invadido de una mezcolanza de semen revuelto con sangre que invitaba a la repetici?n de aquel singular ayuntamiento entre padre e hija, y sin sacarme la verga de adentro, me fue acomodando de tal forma hasta que logr? levantar mis dos piernas hacia arriba para que fuesen a descansar sobre sus anchos hombros. Una vez teni?ndome dispuesta y como ?l quer?a, comenz? de nuevo a empujar de adentro hacia fuera aquella tranca del delirio que de nuevo empez? a hincharse a?n m?s de lo que ya estaba, acometiendo con incomparable frenes? mi tierna papayita ansiosa de m?s carne, mientras entraba y sal?a de mi adolorido laberinto color de rosa ahora manchado de rojo por la brutal rotura de que hab?a sido objeto, todo lo cual me enardeci? de nueva cuenta iniciando calientes movimientos de mi grupa hacia los lados y sobre su pubis para incrementar el gozo de aquella pasi?n incestuosa.


Cuan do nos encontr?bamos totalmente extasiados en medio de delirantes empujones de su verga adentro de mi rajadita, ?l vini?ndose con abundancia dentro de mi ah?ta conchita y yo desfog?ndome en un apasionado y m?ltiple orgasmo que me hac?an ver el cielo, escuchamos de pronto el ruido violento de la puerta de mi cuarto, que se abri? de un solo golpe, como si alguien la hubiese pateado con fuerza. Aquel ruido ensordecedor hizo que de inmediato y en una reacci?n l?gica los dos volte?ramos con sorpresa hacia la puerta de la habitaci?n, cuya luz se encendi? de pronto dejando ver en todo su esplendor el espect?culo de nuestros cuerpos trenzados y completamente desnudos en el centro de mi cama: Mi padre encima de m?, con mis piernas sobre sus hombros y con su verga metida en mi chochito hasta las cachas; y yo abrazando con fuerza con mis piernas entrelazadas la parte trasera de su cuello, repegada a aquel falo desgarrador que me ten?a atravesada de cabo a rabo.


Un grito de espanto escap? al mismo tiempo de nuestras gargantas al ver la figura de mi madre que se perfilaba en la puerta con dos maletas en la mano, mientras nos miraba con ojos de incredulidad y gruesas l?grimas de decepci?n resbalaban por sus mejillas.


No hubo m?s palabras qu? decir....ni tampoco qu? contar.


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