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Relato enviado por:
Rian
Calificación del Relato
Lecturas
13334
Enviado el:
2006-07-24
 Español Maduritas
Fin De Fiesta Con Mi Vecina

Resumen:
Siempre te la habia tenido ganas a Julia, por que a su edad concervaba un esplendido cuerpo y en especial un culo de pelicula, y esa mañana de domingo pude concretar sin pensarlo el hacerla mía.


FIN DE FIESTA CON MI VECINA

Esa mañana, eran las 7, mientras bajaba en el ascensor, camino a buscar mi auto para irme al club, reflexionaba sobre que ganas tenía de levantarme tan temprano para ir a jugar ese partido, siendo un día Domingo, donde si no me hubiera comprometido podía haber dormido bastante más.
Estaba cavilando y tratando de despabilarme del todo, cuando el ascensor arribó a la planta baja, y al abrirse la puerta del mismo, me encuentro con uno de sus brazos apoyada en el marco de la puerta del mismo, a Julia, mi vecina viuda del 6 piso, la que se veía regresaba de una fiesta, por el traje de noche rojo que traía puesto.
Como era nuevo en el edificio, solo la había visto algunas veces en las reuniones del consorcio, pero desde que la conocí me atrajo por su figura, la que sin ser despampanante era muy provocativa, con una cola muy pronunciada, que siempre me había llamado la atención y se veía que llevaba muy bien su edad, la que calcule alrededor de los 50 años, sabiendo que había quedado viuda hacía unos años, al fallecer su esposo, miembro de una fuerza de seguridad, en un enfrentamiento armado.
Con el zumbido que hizo la puerta al abrirse, y mi saludo de “buen día Julia”, ella se sobresaltó y observé que trastabillaba, y al momento estire mis brazos para evitar que se pudiera caer.
También puede ver que su mirada estaba un poco distinta, se diría extraviada, calculando que debería ser fruto de la trasnochada y de algunas copas de mas que había ingerido.
Al tomarla por uno de sus brazos y por su cintura, ella trato de recomponerse, pero se le notaba que estaba bastante floja, por lo que le dije, “¿te puedo ayudar...?, ¿me permitís que te acompañe hasta tu departamento...?”
Julia, con un atisbo de sonrisa, me respondió, “¿que buen samaritano es mi vecino, si por favor me podes acompañar....”?
Ingresamos los dos al ascensor y mientras subíamos a su piso, Julia se recostó contra mí y me dijo, “vengo del casamiento de una sobrina y entre el baile y algo que tome demás, me encuentro como flotando, gracias que te encontré para que me ayudes a llegar a mi casa”
Al llegar a su palier, para ingresar a su departamento busco en su diminuta cartera de fiesta la llave, me dice, "¿a un buen samaritano se le debe recompensar, tomas un café conmigo?”
Viendo que se me podía hacer tarde para mi partido, dude un instante, pero pensando que le haría bien un café a Julia, acepte e ingresamos a su casa, y la ayude a que se sentara en el sillón grande de su sala, diciéndole mientras tanto, “vos quédate sentada aquí, que yo te preparo el café y te lo traigo”
Así que me fui a su cocina y luego de buscar donde guardaba el café, lo prepare y una vez listo, regrese a la sala, donde me encontré a Julia, con su cabeza recostada en el respaldo del sillón, y con sus piernas abiertas, pero cubiertas por su vestido de noche.
Allí pude observar con mas detenimiento lo bien que le sentaba ese vestido, el que se sostenía por dos delgados tirantes en sus hombros, dejando visualizar una parte de sus senos, los que sin ser abundantes eran de medidas generosas, y por el tipo de tela de que estaba echo, se le adhería como una segunda piel a su cuerpo.
Con suavidad, le toque su brazo, para que tomara el café, mientras que ella sonriendo me contaba, “¿sabes en que estaba pensado...?, en lo bien que lo debe estar pasando mi sobrina en estos momentos, en su noche de boda”, “me hace acordar a la mía y me trajo muchos recuerdos lindos”.
Vislumbrando que con las copas tomadas y el rumbo que habían tomada sus reflexiones, se podía venir toda una serie de recuerdos sobre su esposo fallecido, decidí cambiar el eje de la conversación, para ver si podía terminarla y retirarme, por lo que agregue poniéndome de pié como para retirarme, “¿y que te impide imitar a tu sobrina en esos momentos....?”
Ella me miró con sus ojos ahora un poquito mejor luego de tomarse media taza de café, y también poniéndose de pie a la par que riéndose me respondió, “si podría ser, porque desde hace un año que rompí con mi pareja, solo he disfrutado con mis deditos o con un vibrador que me compre, si que sería bueno, y además quien te dice si no puedo encontrar un buen samaritano que quiera ayudarme”, guiñándome uno de sus ojos.
Aceptando la indirecta, me acerque a su lado y pasando mi brazo por sus hombros, le dije al oído, “aquí tienes un samaritano dispuesto a ayudarte en lo que necesites”.
Ella giro su cabeza, quedando sus labios junto a los míos, por lo que los apoye sobre los suyo, los que de inmediato se abrieron y pasando su lengua por mi boca, la metió dentro de ella, sintiendo en ese instante una oleada de calor que todo su cuerpo desprendía.
Aunque todavía se notaba algo inestable, sus brazos me rodearon y me estrecho contra su cuerpo, mientras mis manos no quedándose quietas recorrían toda su anatomía, comenzando a levantar su vestido para poder tocar al natural su cuerpo.
Cuando lo pude llevar a la altura de sus nalgas, pose mis manos sobre ellas y le suministre unas caricias que llegaban hasta el interior de las mismas.
Ella con sus ojos cerrados, gemía levemente y continuaba con su lengua entrando y saliendo de la mía.
Con una de mis manos, le baje uno de los breteles de su vestido, pudiendo así apreciar el corpiño que sostenía sus senos, los que algo opulentos se notaban bastante firmes para su edad.
La calentura mutua que experimentábamos me obligo a desabrocharme el pantalón y a sacar por el costado de mi slip, mi pene, el que refregué contra su vientre, diciéndole al oído, “cuanto deseo poder ponerte este juguete dentro tuyo, cariño, pero deberé ir a mi departamento a buscar preservativos”
“No hace falta me respondió Julia, ha quedado por aquí una caja de mi anterior pareja, vení que la buscamos”, para lo que sin separarnos de nuestro abrazo, nos deslizamos hasta un mueble que se encontraba cerca, y de un cajón del mismo, ella extrajo una caja de preservativos de la cual tomo uno.
Cuando quise tomarlo para colocármelo, ella me lo impidió, y rompiendo el envase se lo coloco en su boca y poniéndose de rodillas frente a mí, procedió a colocarme con su boca el preservativo.
Terminada su colocación, se levantó y con un movimiento de su cuerpo hizo deslizar su vestido quedando solo en bombacha y corpiño.
La tome por la cintura y la lleve hasta el sillón donde la deposite y luego de bajar su bombacha, le abrí sus piernas para colocarme sobre ella, sintiendo el calor que despedía su sexo al estar en contacto con mi miembro.
Toda Julia se sentía deseosa de tener sexo, por lo que adelantando su pelvis hacia mí, colocó su sexo contra la cabeza de mi miembro, empezando así a frotarnos los dos elevando de esa manera nuestras calenturas, por lo que al ratito, no tuve más que empujar y de un solo envión introducirlo hasta el fondo de su matriz.
Al sentirse penetrada, comenzó a gemir y a moverse en forma frenética, mientras que con sus brazos me apretaba mis nalgas hacia ella, yo sentía que todo el deseo y la pasión que estábamos viviendo estaba pronto a estallar, ya que los dos nos encontrábamos muy calientes.
“Seguí así no pares, dame duro métela toda, siiiiii así, quiero sentirla toda adentro mío, AHHHHHHHHHGGGGG, que rico te siento dame más, seguiiiiiiií......”
“¿Así te gusta....?,” respondí mientras empujaba con mayor fuerza, haciendo que mi verga se enterrara bien adentro de su concha húmeda
En ese momento ella experimentó una serie de descargas que me indicaron que tenía una serie de orgasmos que contrayendo su vagina, apretaban mi verga dentro de su sexo, lo que me aceleró mi eyaculación, sintiendo como mi miembro descargaba su contenido en forma espasmódica.
Seguí bombeando por unos momentos más, mientras que mis labios besaban su cuello y su boca, y ella en un completo éxtasis, me acariciaba suavemente mi espalda.
Para reponerme, salí de dentro de Julia y me recosté en el sillón a su lado, jugando con mis manos por su cuerpo acariciándola y apretando sus tetas.
Ella con sus ojos entornados murmuro, “Porque no te animaste antes a proponerme esto cariño, porque yo veía en las reuniones del consorcio como me mirabas y también mis amigas me contaron que cuando podías admirabas mi cola, te gusta mucho...”
“Si es cierto, te miraba y quería poder tener esta cola tan rellenita que tienes, pero no sabía como responderías si me insinuaba....”
“Ahora la podes tener todo lo que quieras, hoy estoy dispuesta a que me cojas por ella, ya que tanto me hiciste gozar por mi concha...”
Dicho lo cual comenzó a acariciar mi pija, moviendo su piel de atrás hacia delante, haciendo que empezara a tomar otra vez estado, mientras que mojando sus dedos con su saliva los pasaba por la roja cabeza para lubricarla.
Cuando comprobó que tenía la dureza necesaria, se levanto del sillón y cruzando su pierna por sobre las mías, se acomodó a caballo de frente a mi, llevando con su mano mi pija hacia la entrada de su culo, y una vez que lo sintió en la puerta del mismo, procedió a bajar su cuerpo para que entrara despacio dentro de él.
Cuando sintió que había entrado la mitad, comenzó a subir y bajar haciendo que en cada envión entrara un poco más, hasta que descansó sobre mis piernas, con todo mi tronco dentro de ella.
“¿Te gusta que te cabalgue así, cariño?”, te siento bien adentro mío, así te quería sentir, con esa pija gordita y dura que tienes, hay amorcito, dame rico que mi culito es todo tuyo....”
Entonces yo empecé a mover mi cintura y mi pelvis para acompañar los movimientos de Julia, mientras que con mis manos apretaba ora sus nalgas ora su tetas, y también con mi otra mano, le hacía rotar en círculos mis dedos por sobre su clítoris, lo que le hizo gemir de placer.
“Sigue así Julia, sigueeeeeeee, me gusta como me estas cojiendo, que rica forma de hacerme gozar, cariño, haceme acabar dentro de ti toda mi leche..........”
“Si quiero que me largues toda la que tienes, me gusta sentir tu pija dentro mío, que rico me lo haces papito, tu también sigue quiero que entre toda dentro mío.....”
Y mientras esto no decíamos cada vez era mas fuerte y más rápido los movimientos que los dos hacíamos, hasta que casi juntos empezamos a sentir que acabábamos entre contracciones de su culo y de mi pija, la que derramó abundante cantidad de mi jugo dentro del preservativo, mientras que Julia, que a la par que me cabalgaba, se había acariciado su clítoris, y también largaba los suyos por su concha.
Rendida por el esfuerzo, Julia se abrazo conmigo sin dejar que quitara mi miembro de dentro suyo, y todavía convulsa por el polvo que nos habíamos echado, me besaba en la boca, con su lengua sedienta de introducirse dentro de la mía.
Así nos quedamos un rato y al mirar mi reloj, observe que habían pasado mas de dos horas desde que encontré a Julia en el ascensor y por supuesto que el partido que debía jugar con mis amigos, había pasado al olvido, pero claro estaba que no lo lamentaba para nada, ya que el providencial encuentro con mi vecina, me había permitido comerme uno de los mejores culos del edificio.
Después de tomarnos un café, y ya otra vez vestido, quedamos en repetir en próximos días la sesión de sexo que habíamos tenido, cosa que venimos concretando desde entonces.
milonguerotriste@hotmail.com


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