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Relato enviado por:
eltrucha
Calificación del Relato
Lecturas
4260
Enviado el:
2005-06-03
 Español Orgias y Trios Orgias y Trios
La Habitacion De Mi Novia

Resumen:
En la Residencia universitaria cualquier cosa puede suceder


La habitación de mi novia
En la habitación de Mira vivían otras tres muchachas, cada una de distinta nacionalidad. Natasha Lee era coreana. Era delgada, con unos pechos pequeños en relación con sus piernas, que no parecían ser de una flaca, al igual que sus caderas que eran anchas y con nalgas bastante lisas. Natasha tenía los ojos más rasgados que Mira y, sin embargo, el conjunto no estaba del todo mal. Era muy seria y era la mejor amiga de mi novia. La rusa era Nina. Esta estaba maciza. Por donde quiera que la miraras aquello era carne, pero carne de oso. Era rubia, con el cabello corto y la nariz algo larga. Los labios eran carnosos y su boca bastante grande. Sus senos al parecer intocados eran provocativos, pero lo más llamativo en ella era el culo. Alguna que otra vez yo se lo había rozado con la mano (sin mala intención) y se sentía sólido e intocado. Tenia que ser una maravilla poder abrir aquellas nalgas acabaditas de salir de la ducha y buscar su ojal dentro de tanta carne. Pero la mejor era Ruzhena, una tártara de pelo ensortijado y negro, con una cara de ángel y labios carnosos en una boquita pequeña y sensual. Por encima de su ropa se notaban unas tetas enormes como toronjas pero erectas y me imaginaba aquellos pezones rosados y grandes en la punta de aquellas pelotas, que si fuera hoy hubiera jurado que eran de silicona. Además, Ruzhena tenía una sombrita de vello junto a las orejas que denotaba que era la más peludita de las cuatro. Siempre hablaba bajito con voz de niña mimada y yo me divertía tratando de imaginarme como serian sus nalgas torneaditas al igual que sus senos.
En aquella habitación yo era el único novio. Yo estaba con Mira la kirguiza, que tenia también un cuerpo muy bello excepto las tetas que eran muy pequeñas, pero lo compensaba con un inmenso culo, que nunca había podido coger, y un bollito peladito con pequeños labios y estrechito, del cual yo había sido el único dueño.
Todas sabían que Mira y yo cogíamos todas las noches en su pequeña camita, y en un silencio que a veces era muy difícil de mantener. En varias ocasiones yo había podido sorprender a Nina espiándonos cuando estábamos clavados. Y sentía que ella empezaba a masturbarse lentamente, probablemente pasándose la mano recta a lo largo de su chocha, hacia arriba y hacia abajo hasta que su juguitos comenzaban a salirle y sentía los espasmos de su venida. Yo pensaba que era la única que lo hacia.
Pero en una ocasión yo llegue a la habitación como a las tres de la tarde, suponiendo que todas estaban en clase. Abrí con mi llave y entre de forma brusca, cuando miro a mi izquierda, entre el escaparate y la pared estaba Ruzhena desnuda de la cintura hacia arriba, secándose el pelo con la toalla. Aquellas tetas eran mejores de lo que yo había imaginado. Rápidamente se cubrió con la toalla pero yo le dije:
Ya te vi., así que confirme todo lo que me he imaginado de tus tetas. Son realmente magnificas. Sueño con besártelas si tu me dejas.
No seas así, eres el novio de mi amiga. Además, yo me conformo con oírlos a ustedes por las noches.
Parece mentira. Podemos hacerlo y seguro que te sentirás divinamente. ¿Quieres, nadie se enterara?
Bueno yo quisiera pero tiene que ser rápido y yo soy de las que grito cuando me estoy viniendo. Casi todas las noches me masturbo cuando te coges a Mira.
Yo he sentido a Nina, pero no a ti, ni a Natasha.
Natasha también lo hace, pero es más calladita
Bueno Ruzhena déjame tocarte esa maravilla.
Ella se puso frente a mí y yo le empecé a pasar la lengua suavecito por los pezones, que se erizaban con cada lenguetazo. Se bajo el mono deportivo que tenia abajo y pude ver la crica más hermosa de mi vida. Era un monte de pelos encrespados pero sedosos y suaves. Mi pinga no aguantaba mas dentro del pantalón, así que me los quite. Ella al verla me dice:
Que linda y rojita esta la cabeza. Me dejas mamártela
Y sin darme tiempo bajo su boquita y comenzó a lamerla, pero no le cabía entera en la boca. Le dije:
Mejor te chupo yo a ti, y la arrastre hasta su camita.
La senté al borde de la cama con las piernas abiertas y sus pezones tocándome la cara. Los pendejos le formaban un triangulo perfecto y grande, casi desde abajo del ombligo, hasta el mismo culo. Comencé a bajarle a aquella concha peluda separando los pendejos con la lengua, hasta llegar a sus labios que eran blancos por fuera y rojitos como mamey por dentro. Que jugos más sabrosos tenía Ruzhena. Mi lengua empezó con los labios y siguió con el clítoris, entrando y saliendo como una pinga en su bollo y ella empezó a agitar su respiración.
Hay, papito que rico es esto. Nunca me habían mamado la crica. Esto es un sueño, pero méteme la pinga por favor que me voy a venir muy rápido.
Me empujo la cabeza y levanto las piernas así, en el borde de la cama. Pude ver lo encharcada que estaba y como se le había abierto el hueco, lloraba pidiéndome la pinga. Me enderecé y fui dirigiendo mi glande hacia aquel pozo de placer. Cuando la cabeza entro a ella le gusto tanto que me atrajo con sus piernas dándome por las nalgas y todo mi tallo se le incrusto en las entrañas.
Hay que rico- grito. No me la saques déjamela toda adentro.
Era un fuego lo que tenia esa tártara adentro. Su bollo se contraía y distendía ordeñándome la pinga. Mi pinga entraba y salía en Ruzhena y ella gozaba como una loca y se pasaba la lengua por sus pezones.
Échamela toda, caliente y espesita. Toda adentro que necesito esa leche para engrasarme bien la vagina.
En el momento me estaba derritiendo dentro de ella, el chorro salía con tremenda fuerza y se le escapa un grito en el mismo momento que se habría la puerta y entraba Mira.
Que están haciendo ustedes. Mira que cosa. Y yo que pensaba. Ahora tendrás que templarme a mí y que salga leche porque si no esto se jode. Y tu tartarita, vas a ver de lo que yo soy capaz.
Se quito la ropa y la emprendió con las tetas de Ruzhena, se las chupaba, las mordía y la otra seguía gozando.
Hay Mira, que me haces, no pares sigue mamándomelas que me voy a venir otra vez.
Entre tanto yo le mamaba el ojito del culo a la china y ya se lo estaba dilatando cuando me dice:
Aprovéchate cabron que nunca te lo había dado pero hoy si tengo ganas, que me des un pistoletazo por la espalda.
Te la meto y si no la puedes aguantar se la voy a meter a Ruzhena.
Dale, yo te aviso.
La pinga le entro toda pero dio un grito que se tuvo que haber oído afuera. Se la metí dos o tres veces y me volví a venir, pero la leche fue poquita.
Sácamela, que me duele y métesela a esta puta, pero primero se la voy a mamar para que le eches bastante leche a mi amiga en el culo.
Saltamos los tres para el piso y Mira se coloco en un 69 con Ruzhena, dejándome el culo de la tártara a la altura de mi cintura. Se abría solito pidiendo que le enterraran algo gordo. De todas formas se lo dilate más con la lengua y los dedos, de forma tal que tenía ya un diámetro como de una pulgada. Aquí fue donde comencé a metérsela despacio y a Ruzhena se le salían las lágrimas, pero no de dolor, sino de placer. Cuando tenia la mitad adentro me dijo llorando:
No seas abusador y tacaño, métemela toda que quiero sentir tus huevos pegados a mis pendejos.
Se la empuje de un golpe y sentí como se le rompían las ultimas estrías del ano, que le quedaban vírgenes.
Hay que ricura, la tienes gorda y caliente, bombéame duro, que me estoy viniendo. Mira me esta mamando el bollo de lo más rico y me vennnngoooo!
El culo de Ruzhena me apretó tanto la pinga que me corrí dentro de sus intestinos y cuado Mira saco la cabeza del bollo de ella, vi como estaba embarrada su boca con la leche de Ruzhena y la mía juntas. Ella se relamía y dijo:
Me encanta este cóctel de jugos mixto. Solo falta que llegaran Nina y Natasha para seguir esta fiesta.
¿Tu crees que ellas quieran participar de esto?- le pregunte
Claro. Ellas están locas por esto y ya me lo comentaron, un día que las encontré masturbándose una a la otra.
En ese instante se abrió la puerta y entraron las dos que faltaban. Al vernos Nina se puso roja y Natasha se tapo la cara, pero yo las invite diciéndole que esta iba a ser la oportunidad de su vida para gozar de verdad. Les dije que se quitaran la ropa una a la otra y que fueran besándose y acariciándose. Mira me la estaba chupando y Ruzhena se puso a morderle el culo a Nina, la cual besaba a Natasha metiéndole a la vez dos o tres dedos en la raja a la coreana que comenzó a agitarse y chillaba bajitico.
Mira me soltó y fue en busca de Natasha en lo que Ruzhena devoraba los labios de la crica de Nina. Sus pendejos eran rubios y las tetas le brincaban con los lenguetazo de la tártara. Mira comenzó a mamarle la pequeñas teticas a Natasha y esta se metía casi toda la mano en el bollo. Parecía que ahí había algo grande. Yo solo miraba, reponiéndome de tres eyaculaciones seguidas.
Niñas ustedes piensan que yo soy una fábrica de leche. Ya tomaron las dos primeras, ahora le toca a Nina.
Ella vino hacia mí y se lanzo sobre mi falo con avidez y desesperación.
Hace meses que estoy loca por meterme tu tranca, primero en la boca y luego por cuanto agujero quieras metérmela. Te la voy a chupar hasta no dejarte ni una gota de leche. Pero no te voy a soltar hasta que no me la eches en mi vagina y en mi culon, no te gusta este culo grandote que tengo?
Comenzó a lamerme la pinga despacio metiéndose poco a poco la cabeza dentro de la boca y tragándosela despacio hasta que sus labios me tocaba los pendejos, ya tenia la cabeza en el fondo de su garganta, aun así abrió mas la boca y sentí como me apretaba la pinga con la traquea. ¡Que garganta más divina! Era como si me estuviera cogiendo un bollo bien grande, lo que yo no sabia era todo lo grande que tenía en realidad el bollo, la rubia Nina. Ella no podía hablar porque estaba atragantada, de tanta carne que tenia adentro de su boca y seguía halando con desespero. No me dio tiempo a avisarle y me vine disparándole mí batido todo dentro de la boca, se trago un poco, pero lo que no pudo tragar se le salía por las comisuras de los labios y se lo limpio con la lengua luego de sacarse mi pinga de la boca.
¡Uhff! Que morcilla tan rica me acabo de comer, y con jugo de pinga espesito. Ahora bésame la concha que la tengo encharcada.
Le abrí la concha con dos dedos y comencé a sorber sus jugos que olían a albaricoques maduros. Su clítoris estaba erecto, loco porque lo chuparan. Cuando lo cogí en los labios, Nina dio un brinco y me pidió que le mamara el culo que ella se iba a masturbar el clítoris. Así lo hice hasta que no pude resistir más el deseo de penetrar aquella chocha rubia y carnosa. Ella se subió encima de mí, de frente y cogió mi tallo con la mano derecha llevándolo a la entrada de su caverna, mientras se metía el dedo índice de la mano izquierda en el hoyo del culo que ya estaba bien dilatado por mi lengua. Comenzó a cabalgarme despacio y movía sus caderas como un péndulo, mi pinga entraba y salía con facilidad y me inundaba de su leche. Así me estuvo singando como tres minutos, hasta que yo le comencé a meter también dos dedos por el bollo. Ahí me grito dale que me vengo y échame leche en el bollo que estoy loca por preñarme de ti. A la vez que ella largue una leche más caliente y espesa que toda la que había soltado anteriormente y tanta cantidad que le corría por los labios y le lubricaba el ojo del culo que estaba abierto a más no poder.
No pares. Enculame enseguida, que estoy loca por sentirte en mi intestino.
Se dio la vuelta arriba de mí, y coloco el agujero que se abría y cerraba como si estuviera respirando encima de mi pinga que no se había calmado. Con su propio peso fue deslizando mi carne dentro de ella, poco a poco para que yo lo pudiera ver entrando. Cuando lo tenía hasta la mitad se dejo caer completamente con lo que el tallo se le fue hasta lo último y chillo como una chiva cuando la cabeza le llego al fondo del recto. Comenzó el mismo juego de cintura que por delante y las lágrimas le corrían de felicidad. Así logro ponerme la pinga como una viga y la cabeza tan roja como un tomate. Ella seguía gozando pero yo no pude más y le solté otro chorro de semen tan grande como los anteriores. Se lo sintió dentro y se viro inmediatamente para chuparme los restos que quedaban en mi pinga.
Entretanto Ruzhena y Mira se estaban encargando de Natasha que gracias a sus despliegues se había puesto cachondisima.
Me toca a mí ahora. – me dice Natasha. Quiero que me des por el culo primero. Mira como lo tengo abierto.
Mi pinga esta roja y me ardía de tanto fuego continuo, le pedí:
Natasha necesito que me la mames primero a ver si se me alivia un poco el ardor que tengo. – Con mucho gusto me encanta chuparme este caramelo rojo y comenzó a lamerla suavemente comenzando por los huevos y acariciando todo el tallo con la lengua hasta llegar al agujerito del glande. Su saliva era refrescante y su boca se ampliaba cada vez que se la introducía lentamente un poquito más. La saliva le corría por las comisuras de los labios, señal de que se esforzaba por producir más cada vez para calmar mi ardor. Sus ojos estaban cerrados para concentrase mejor y me la chupaba como una posesa. Al fin mi glande toco fondo, estaba en el fondo de su garganta y ella con el glotis me apretaba la puntita del falo haciéndome disfrutar algo nunca visto. Que profundidad tenía la garganta de Natasha, toda mi pinga estaba adentro de ella. No pude soportar mas y me corrí en lo profundo de su garganta, la leche le paso con fuerza por la traquea y no pudo saborearla.
Cabron, no me dejas probarla. comenzó a exprimir lo último que quedaba y se lo pasaba por la cara. – Dicen que las romanas se bañaban con semen para mejorar el cutis.
Ahora pipo, dame por el culo y se viro. El agujero se le había abierto bastante de tan dilatada que estaba por lo cual mi tronco entro con tremenda facilidad y ella se movía loca atrás y adelante, sacándosela casi toda y luego metiéndosela hasta que mis pendejos le acariciaban las nalgas. Tras cuatro embestidas de este tipo Natasha se dio la venida más escandalosa del mundo, con lágrimas y gritos que hicieron que se separaran mis otras tres novias, que se habían enredado en algo loco donde no se sabía quien follaba a quien y quien era follada.
Fue Mira la que dijo: “ Bueno ya saben, ahora todas tenemos novio, y ….. novias”

La habitación de mi novia
En la habitación de Mira vivían otras tres muchachas, cada una de distinta nacionalidad. Natasha Lee era coreana. Era delgada, con unos pechos pequeños en relación con sus piernas, que no parecían ser de una flaca, al igual que sus caderas que eran anchas y con nalgas bastante lisas. Natasha tenía los ojos más rasgados que Mira y, sin embargo, el conjunto no estaba del todo mal. Era muy seria y era la mejor amiga de mi novia. La rusa era Nina. Esta estaba maciza. Por donde quiera que la miraras aquello era carne, pero carne de oso. Era rubia, con el cabello corto y la nariz algo larga. Los labios eran carnosos y su boca bastante grande. Sus senos al parecer intocados eran provocativos, pero lo más llamativo en ella era el culo. Alguna que otra vez yo se lo había rozado con la mano (sin mala intención) y se sentía sólido e intocado. Tenia que ser una maravilla poder abrir aquellas nalgas acabaditas de salir de la ducha y buscar su ojal dentro de tanta carne. Pero la mejor era Ruzhena, una tártara de pelo ensortijado y negro, con una cara de ángel y labios carnosos en una boquita pequeña y sensual. Por encima de su ropa se notaban unas tetas enormes como toronjas pero erectas y me imaginaba aquellos pezones rosados y grandes en la punta de aquellas pelotas, que si fuera hoy hubiera jurado que eran de silicona. Además, Ruzhena tenía una sombrita de vello junto a las orejas que denotaba que era la más peludita de las cuatro. Siempre hablaba bajito con voz de niña mimada y yo me divertía tratando de imaginarme como serian sus nalgas torneaditas al igual que sus senos.
En aquella habitación yo era el único novio. Yo estaba con Mira la kirguiza, que tenia también un cuerpo muy bello excepto las tetas que eran muy pequeñas, pero lo compensaba con un inmenso culo, que nunca había podido coger, y un bollito peladito con pequeños labios y estrechito, del cual yo había sido el único dueño.
Todas sabían que Mira y yo cogíamos todas las noches en su pequeña camita, y en un silencio que a veces era muy difícil de mantener. En varias ocasiones yo había podido sorprender a Nina espiándonos cuando estábamos clavados. Y sentía que ella empezaba a masturbarse lentamente, probablemente pasándose la mano recta a lo largo de su chocha, hacia arriba y hacia abajo hasta que su juguitos comenzaban a salirle y sentía los espasmos de su venida. Yo pensaba que era la única que lo hacia.
Pero en una ocasión yo llegue a la habitación como a las tres de la tarde, suponiendo que todas estaban en clase. Abrí con mi llave y entre de forma brusca, cuando miro a mi izquierda, entre el escaparate y la pared estaba Ruzhena desnuda de la cintura hacia arriba, secándose el pelo con la toalla. Aquellas tetas eran mejores de lo que yo había imaginado. Rápidamente se cubrió con la toalla pero yo le dije:
Ya te vi., así que confirme todo lo que me he imaginado de tus tetas. Son realmente magnificas. Sueño con besártelas si tu me dejas.
No seas así, eres el novio de mi amiga. Además, yo me conformo con oírlos a ustedes por las noches.
Parece mentira. Podemos hacerlo y seguro que te sentirás divinamente. ¿Quieres, nadie se enterara?
Bueno yo quisiera pero tiene que ser rápido y yo soy de las que grito cuando me estoy viniendo. Casi todas las noches me masturbo cuando te coges a Mira.
Yo he sentido a Nina, pero no a ti, ni a Natasha.
Natasha también lo hace, pero es más calladita
Bueno Ruzhena déjame tocarte esa maravilla.
Ella se puso frente a mí y yo le empecé a pasar la lengua suavecito por los pezones, que se erizaban con cada lenguetazo. Se bajo el mono deportivo que tenia abajo y pude ver la crica más hermosa de mi vida. Era un monte de pelos encrespados pero sedosos y suaves. Mi pinga no aguantaba mas dentro del pantalón, así que me los quite. Ella al verla me dice:
Que linda y rojita esta la cabeza. Me dejas mamártela
Y sin darme tiempo bajo su boquita y comenzó a lamerla, pero no le cabía entera en la boca. Le dije:
Mejor te chupo yo a ti, y la arrastre hasta su camita.
La senté al borde de la cama con las piernas abiertas y sus pezones tocándome la cara. Los pendejos le formaban un triangulo perfecto y grande, casi desde abajo del ombligo, hasta el mismo culo. Comencé a bajarle a aquella concha peluda separando los pendejos con la lengua, hasta llegar a sus labios que eran blancos por fuera y rojitos como mamey por dentro. Que jugos más sabrosos tenía Ruzhena. Mi lengua empezó con los labios y siguió con el clítoris, entrando y saliendo como una pinga en su bollo y ella empezó a agitar su respiración.
Hay, papito que rico es esto. Nunca me habían mamado la crica. Esto es un sueño, pero méteme la pinga por favor que me voy a venir muy rápido.
Me empujo la cabeza y levanto las piernas así, en el borde de la cama. Pude ver lo encharcada que estaba y como se le había abierto el hueco, lloraba pidiéndome la pinga. Me enderecé y fui dirigiendo mi glande hacia aquel pozo de placer. Cuando la cabeza entro a ella le gusto tanto que me atrajo con sus piernas dándome por las nalgas y todo mi tallo se le incrusto en las entrañas.
Hay que rico- grito. No me la saques déjamela toda adentro.
Era un fuego lo que tenia esa tártara adentro. Su bollo se contraía y distendía ordeñándome la pinga. Mi pinga entraba y salía en Ruzhena y ella gozaba como una loca y se pasaba la lengua por sus pezones.
Échamela toda, caliente y espesita. Toda adentro que necesito esa leche para engrasarme bien la vagina.
En el momento me estaba derritiendo dentro de ella, el chorro salía con tremenda fuerza y se le escapa un grito en el mismo momento que se habría la puerta y entraba Mira.
Que están haciendo ustedes. Mira que cosa. Y yo que pensaba. Ahora tendrás que templarme a mí y que salga leche porque si no esto se jode. Y tu tartarita, vas a ver de lo que yo soy capaz.
Se quito la ropa y la emprendió con las tetas de Ruzhena, se las chupaba, las mordía y la otra seguía gozando.
Hay Mira, que me haces, no pares sigue mamándomelas que me voy a venir otra vez.
Entre tanto yo le mamaba el ojito del culo a la china y ya se lo estaba dilatando cuando me dice:
Aprovéchate cabron que nunca te lo había dado pero hoy si tengo ganas, que me des un pistoletazo por la espalda.
Te la meto y si no la puedes aguantar se la voy a meter a Ruzhena.
Dale, yo te aviso.
La pinga le entro toda pero dio un grito que se tuvo que haber oído afuera. Se la metí dos o tres veces y me volví a venir, pero la leche fue poquita.
Sácamela, que me duele y métesela a esta puta, pero primero se la voy a mamar para que le eches bastante leche a mi amiga en el culo.
Saltamos los tres para el piso y Mira se coloco en un 69 con Ruzhena, dejándome el culo de la tártara a la altura de mi cintura. Se abría solito pidiendo que le enterraran algo gordo. De todas formas se lo dilate más con la lengua y los dedos, de forma tal que tenía ya un diámetro como de una pulgada. Aquí fue donde comencé a metérsela despacio y a Ruzhena se le salían las lágrimas, pero no de dolor, sino de placer. Cuando tenia la mitad adentro me dijo llorando:
No seas abusador y tacaño, métemela toda que quiero sentir tus huevos pegados a mis pendejos.
Se la empuje de un golpe y sentí como se le rompían las ultimas estrías del ano, que le quedaban vírgenes.
Hay que ricura, la tienes gorda y caliente, bombéame duro, que me estoy viniendo. Mira me esta mamando el bollo de lo más rico y me vennnngoooo!
El culo de Ruzhena me apretó tanto la pinga que me corrí dentro de sus intestinos y cuado Mira saco la cabeza del bollo de ella, vi como estaba embarrada su boca con la leche de Ruzhena y la mía juntas. Ella se relamía y dijo:
Me encanta este cóctel de jugos mixto. Solo falta que llegaran Nina y Natasha para seguir esta fiesta.
¿Tu crees que ellas quieran participar de esto?- le pregunte
Claro. Ellas están locas por esto y ya me lo comentaron, un día que las encontré masturbándose una a la otra.
En ese instante se abrió la puerta y entraron las dos que faltaban. Al vernos Nina se puso roja y Natasha se tapo la cara, pero yo las invite diciéndole que esta iba a ser la oportunidad de su vida para gozar de verdad. Les dije que se quitaran la ropa una a la otra y que fueran besándose y acariciándose. Mira me la estaba chupando y Ruzhena se puso a morderle el culo a Nina, la cual besaba a Natasha metiéndole a la vez dos o tres dedos en la raja a la coreana que comenzó a agitarse y chillaba bajitico.
Mira me soltó y fue en busca de Natasha en lo que Ruzhena devoraba los labios de la crica de Nina. Sus pendejos eran rubios y las tetas le brincaban con los lenguetazo de la tártara. Mira comenzó a mamarle la pequeñas teticas a Natasha y esta se metía casi toda la mano en el bollo. Parecía que ahí había algo grande. Yo solo miraba, reponiéndome de tres eyaculaciones seguidas.
Niñas ustedes piensan que yo soy una fábrica de leche. Ya tomaron las dos primeras, ahora le toca a Nina.
Ella vino hacia mí y se lanzo sobre mi falo con avidez y desesperación.
Hace meses que estoy loca por meterme tu tranca, primero en la boca y luego por cuanto agujero quieras metérmela. Te la voy a chupar hasta no dejarte ni una gota de leche. Pero no te voy a soltar hasta que no me la eches en mi vagina y en mi culon, no te gusta este culo grandote que tengo?
Comenzó a lamerme la pinga despacio metiéndose poco a poco la cabeza dentro de la boca y tragándosela despacio hasta que sus labios me tocaba los pendejos, ya tenia la cabeza en el fondo de su garganta, aun así abrió mas la boca y sentí como me apretaba la pinga con la traquea. ¡Que garganta más divina! Era como si me estuviera cogiendo un bollo bien grande, lo que yo no sabia era todo lo grande que tenía en realidad el bollo, la rubia Nina. Ella no podía hablar porque estaba atragantada, de tanta carne que tenia adentro de su boca y seguía halando con desespero. No me dio tiempo a avisarle y me vine disparándole mí batido todo dentro de la boca, se trago un poco, pero lo que no pudo tragar se le salía por las comisuras de los labios y se lo limpio con la lengua luego de sacarse mi pinga de la boca.
¡Uhff! Que morcilla tan rica me acabo de comer, y con jugo de pinga espesito. Ahora bésame la concha que la tengo encharcada.
Le abrí la concha con dos dedos y comencé a sorber sus jugos que olían a albaricoques maduros. Su clítoris estaba erecto, loco porque lo chuparan. Cuando lo cogí en los labios, Nina dio un brinco y me pidió que le mamara el culo que ella se iba a masturbar el clítoris. Así lo hice hasta que no pude resistir más el deseo de penetrar aquella chocha rubia y carnosa. Ella se subió encima de mí, de frente y cogió mi tallo con la mano derecha llevándolo a la entrada de su caverna, mientras se metía el dedo índice de la mano izquierda en el hoyo del culo que ya estaba bien dilatado por mi lengua. Comenzó a cabalgarme despacio y movía sus caderas como un péndulo, mi pinga entraba y salía con facilidad y me inundaba de su leche. Así me estuvo singando como tres minutos, hasta que yo le comencé a meter también dos dedos por el bollo. Ahí me grito dale que me vengo y échame leche en el bollo que estoy loca por preñarme de ti. A la vez que ella largue una leche más caliente y espesa que toda la que había soltado anteriormente y tanta cantidad que le corría por los labios y le lubricaba el ojo del culo que estaba abierto a más no poder.
No pares. Enculame enseguida, que estoy loca por sentirte en mi intestino.
Se dio la vuelta arriba de mí, y coloco el agujero que se abría y cerraba como si estuviera respirando encima de mi pinga que no se había calmado. Con su propio peso fue deslizando mi carne dentro de ella, poco a poco para que yo lo pudiera ver entrando. Cuando lo tenía hasta la mitad se dejo caer completamente con lo que el tallo se le fue hasta lo último y chillo como una chiva cuando la cabeza le llego al fondo del recto. Comenzó el mismo juego de cintura que por delante y las lágrimas le corrían de felicidad. Así logro ponerme la pinga como una viga y la cabeza tan roja como un tomate. Ella seguía gozando pero yo no pude más y le solté otro chorro de semen tan grande como los anteriores. Se lo sintió dentro y se viro inmediatamente para chuparme los restos que quedaban en mi pinga.
Entretanto Ruzhena y Mira se estaban encargando de Natasha que gracias a sus despliegues se había puesto cachondisima.
Me toca a mí ahora. – me dice Natasha. Quiero que me des por el culo primero. Mira como lo tengo abierto.
Mi pinga esta roja y me ardía de tanto fuego continuo, le pedí:
Natasha necesito que me la mames primero a ver si se me alivia un poco el ardor que tengo. – Con mucho gusto me encanta chuparme este caramelo rojo y comenzó a lamerla suavemente comenzando por los huevos y acariciando todo el tallo con la lengua hasta llegar al agujerito del glande. Su saliva era refrescante y su boca se ampliaba cada vez que se la introducía lentamente un poquito más. La saliva le corría por las comisuras de los labios, señal de que se esforzaba por producir más cada vez para calmar mi ardor. Sus ojos estaban cerrados para concentrase mejor y me la chupaba como una posesa. Al fin mi glande toco fondo, estaba en el fondo de su garganta y ella con el glotis me apretaba la puntita del falo haciéndome disfrutar algo nunca visto. Que profundidad tenía la garganta de Natasha, toda mi pinga estaba adentro de ella. No pude soportar mas y me corrí en lo profundo de su garganta, la leche le paso con fuerza por la traquea y no pudo saborearla.
Cabron, no me dejas probarla. comenzó a exprimir lo último que quedaba y se lo pasaba por la cara. – Dicen que las romanas se bañaban con semen para mejorar el cutis.
Ahora pipo, dame por el culo y se viro. El agujero se le había abierto bastante de tan dilatada que estaba por lo cual mi tronco entro con tremenda facilidad y ella se movía loca atrás y adelante, sacándosela casi toda y luego metiéndosela hasta que mis pendejos le acariciaban las nalgas. Tras cuatro embestidas de este tipo Natasha se dio la venida más escandalosa del mundo, con lágrimas y gritos que hicieron que se separaran mis otras tres novias, que se habían enredado en algo loco donde no se sabía quien follaba a quien y quien era follada.
Fue Mira la que dijo: “ Bueno ya saben, ahora todas tenemos novio, y ….. novias”



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